Enfoques de recuperación no invasiva para una fractura de Salter-Harris tipo I con acumulación de grasa y sangre junto con un desgarro concomitante del ligamento cruzado anterior (LCA) de grado II en un jugador de voleibol: informe de un caso

Síntesis

Las roturas del ligamento cruzado anterior (LCA) son incidentes habituales en el ámbito deportivo y plantean riesgos significativos para los deportistas jóvenes. Los procedimientos de diagnóstico para la lesión del LCA abarcan resonancia magnética (MRI), artroscopia y evaluación física. La gestión de esta lesión puede llevarse a cabo de manera quirúrgica o no quirúrgica. Las fracturas en la zona de crecimiento en individuos jóvenes se catalogan según la clasificación de Salter-Harris. Un jugador de voleibol de 13 años experimentó una lesión en la rodilla durante un encuentro. Al aterrizar luego de un salto para ejecutar un remate, cayó directamente sobre su rodilla derecha. Posteriormente, informó molestias y un intenso dolor en la parte frontal de la rodilla. Debido a la falta de movilidad y al dolor, fue llevado de urgencia al hospital. Tras la radiografía, se detectó una fractura de tipo Salter-Harris I, indicando deslizamiento epifisario y separación a través de la fisis de la parte proximal y medial de la tibia derecha. Una vez que la inflamación disminuyó después de 15 días desde el incidente, se realizó una resonancia magnética para evaluar la integridad del LCA. Dicha resonancia identificó una contusión ósea en la meseta tibial interna, que se extendía hasta la placa de crecimiento con un desgarro del LCA de grado II. La confluencia de la lesión del LCA y la fractura de la zona de crecimiento plantea una preocupación significativa. Por consiguiente, se le recomendó al paciente iniciar la fisioterapia. Nuestros descubrimientos destacan la importancia de comenzar de inmediato la rehabilitación física luego de este tipo de lesiones. Donde las estrategias de recuperación no quirúrgica desempeñan un rol fundamental en el manejo de estos incidentes, enfocándose en restablecer la estabilidad de la rodilla, fomentar la curación de la placa de crecimiento y facilitar un retorno seguro a la práctica deportiva. La personalización de la recuperación, incorporando ejercicios terapéuticos, entrenamiento neuromuscular y propioceptivo, resulta fundamental para maximizar los resultados y prevenir complicaciones a largo plazo. El caso destaca la relevancia de un enfoque multidisciplinario en la atención de las complicadas lesiones en la rodilla de este joven deportista.

Términos clave:

ligamento cruzado anterior; esqueleto inmaduro; terapia de recuperación; fractura Salter-Harris tipo 1; deportistas esqueléticamente inmaduros; traumatismos; lesiones deportivas en jóvenes.

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