El trasplante osteocondral autólogo (AOT, por sus siglas en inglés de autologous osteochondral transplantation) para lesiones osteocondrales del astrágalo ofrece resultados funcionales favorables a corto plazo y altas tasas de retorno al deporte, con una morbilidad reportada baja en la zona donante de rodilla, aunque la ausencia de puntuaciones basales de rodilla limita la interpretación de este último hallazgo.
Qué se estudió: población, diseño e intervención
Se trata de una serie de casos retrospectiva de nivel de evidencia 4, lo que implica que sus resultados no pueden generalizarse a toda la población con lesiones osteocondrales del astrágalo. Los investigadores revisaron de forma consecutiva a pacientes adultos (≥ 18 años) con lesiones osteocondrales (OCL, del inglés osteochondral lesions) del astrágalo tratadas con AOT entre 2011 y 2022, con un seguimiento mínimo de dos años.
Se excluyeron pacientes con dolor previo de rodilla, cirugía de rodilla anterior, infección, osteoartritis avanzada o enfermedad reumatológica. La muestra final incluyó 37 pacientes, de los cuales el 78% eran hombres, con una mediana de edad de 36 años y una mediana de seguimiento de 24 meses. El tamaño mediano de la lesión fue de 150 mm², todas de localización medial. Catorce pacientes (38%) recibieron procedimientos concomitantes junto al AOT.
Las variables de resultado evaluadas fueron: la escala AOFAS hindfoot (American Orthopaedic Foot and Ankle Society), las escalas de Lysholm y Tegner, la escala visual analógica (EVA) de dolor tanto en tobillo como en rodilla, satisfacción, retorno al trabajo, retorno al deporte y complicaciones.
Resultados funcionales en tobillo y rodilla donante
Los resultados en el tobillo mostraron mejoras estadísticamente significativas:
- La puntuación AOFAS hindfoot mejoró de 54,5 a 95,8 puntos (diferencia media de 41,3; IC 95%: 38,4–44,3; p < 0,001).
- La EVA de dolor en tobillo descendió de 7,0 a 1,6 (diferencia media de –5,4; IC 95%: –5,9 a –4,9; p < 0,001).
En cuanto a la rodilla donante, la puntuación postoperatoria de Lysholm fue de 98,8 ± 4,0 y la EVA de rodilla de 1,2 ± 0,8. Sin embargo, no se dispuso de puntuaciones preoperatorias de rodilla, lo que impide cuantificar con precisión el impacto real de la extracción del injerto sobre la función de la articulación donante.
Respecto al retorno a la actividad:
- El retorno al trabajo se produjo en 2,3 ± 1,2 meses.
- Los 32 atletas incluidos en la muestra retornaron al deporte en un plazo de 6,5 ± 2,1 meses.
- El 63% (20 de 32 atletas) retornó a su deporte previo a la lesión.
- Las puntuaciones de Tegner se mantuvieron sin cambios significativos (5,4 vs. 5,5; p = 0,624).
En cuanto a complicaciones, se reportó un caso de hemartros de rodilla y un caso de artroscopia de tobillo de revisión, lo que representa una tasa de complicaciones baja en esta serie.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y rehabilitación
Evaluación preoperatoria y planificación del alta quirúrgica
Aunque este estudio es de naturaleza quirúrgica, sus datos tienen implicancias directas para los profesionales de la rehabilitación. La mediana de lesión fue de 150 mm², con localización exclusivamente medial, lo que conviene tener en cuenta al diseñar programas de rehabilitación: las lesiones mediales del astrágalo suelen requerir una progresión cuidadosa de la carga, ya que esta zona tiene menor vascularización relativa y puede ser más lenta en la integración del injerto.
El hecho de que el 38% de los pacientes recibiera procedimientos concomitantes (como correcciones de alineación o reparaciones ligamentarias) subraya la importancia de que el fisioterapeuta o kinesiólogo conozca en detalle el protocolo quirúrgico completo antes de iniciar la rehabilitación. Las estrategias de carga, la restricción de rango de movimiento y los tiempos de progresión deben ajustarse a cada caso.
Rehabilitación del tobillo tras AOT
La mejora de 41,3 puntos en la escala AOFAS y la reducción de 5,4 puntos en la EVA de dolor representan cambios clínicamente relevantes. Sin embargo, dado que se trata de una serie de casos retrospectiva sin grupo de comparación, no es posible atribuir estas mejoras exclusivamente al AOT ni extraer conclusiones sobre la superioridad de esta técnica frente a otras.
Para la práctica clínica, estos datos orientan a que:
- La rehabilitación del tobillo debe contemplar un período de retorno al trabajo de aproximadamente 2 a 3 meses, y un retorno deportivo cercano a los 6 a 7 meses, aunque con variabilidad individual importante (desviación estándar de ±2,1 meses en el retorno al deporte).
- Conviene establecer expectativas realistas con los pacientes: si bien todos los atletas de esta serie retornaron al deporte, solo el 63% lo hizo a su deporte previo, lo que sugiere que en una proporción significativa hubo una modificación de la actividad deportiva.
- La estabilidad del nivel de actividad (Tegner sin cambios significativos) es un indicador positivo, aunque conviene evaluarlo junto con otras medidas funcionales y de calidad de vida.
Monitoreo de la zona donante de rodilla
Este punto es especialmente relevante para el fisioterapeuta o kinesiólogo que gestiona la rehabilitación postoperatoria. La puntuación postoperatoria de Lysholm de 98,8 sobre 100 sugiere una función de rodilla excelente, y la EVA de rodilla de 1,2 indica dolor mínimo. No obstante, la ausencia de valores basales preoperatorios de rodilla es una limitación crítica: no es posible determinar si existía algún nivel de disfunción previa que pudiera haber influido en los resultados reportados.
En la práctica, conviene:
- Registrar el estado funcional de la rodilla donante antes de la cirugía (con escalas como Lysholm o KOOS) para poder detectar cualquier deterioro postoperatorio real.
- Vigilar la aparición de dolor, derrame o limitación funcional en la rodilla durante el postoperatorio, especialmente en las primeras semanas. El hemartros de rodilla registrado en un paciente de esta serie —aunque infrecuente— recuerda que la zona donante también requiere seguimiento activo.
- Incluir ejercicios de fortalecimiento del cuádriceps y estabilización de rodilla en el programa de rehabilitación, especialmente en atletas con demandas físicas elevadas.
Precauciones y consideraciones clínicas
Dado el diseño retrospectivo y el nivel de evidencia 4, las conclusiones de este estudio deben aplicarse con precaución. La muestra es predominantemente masculina (78%) y de mediana edad relativamente joven (36 años), lo que limita la extrapolación a mujeres, a pacientes de mayor edad o a quienes presentan comorbilidades. Asimismo, el seguimiento mediano de 24 meses es relativamente corto para evaluar la durabilidad del injerto osteocondral a largo plazo, un aspecto que el profesional de rehabilitación debe tener presente al proyectar el pronóstico funcional.
Limitaciones del estudio
- Diseño retrospectivo sin grupo control, con nivel de evidencia 4.
- Muestra pequeña (n = 37) con predominio masculino y seguimiento mediano de solo 24 meses.
- Ausencia de puntuaciones basales de rodilla, lo que impide cuantificar la morbilidad real de la zona donante.
- Todas las lesiones eran de localización medial, por lo que los resultados no son extrapolables a lesiones laterales del astrágalo.
- La presencia de procedimientos concomitantes en el 38% de los casos puede haber influido en los resultados, sin posibilidad de separar el efecto de cada intervención.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- El AOT para lesiones osteocondrales del astrágalo se asocia, en esta serie de casos, con mejoras clínicamente relevantes en dolor y función del tobillo a corto plazo, con una tasa de retorno al deporte del 100% en atletas, aunque solo el 63% retornó a su deporte previo.
- El tiempo esperado de retorno al trabajo es de aproximadamente 2 a 3 meses, y el retorno deportivo de alrededor de 6 a 7 meses, con variabilidad individual que debe comunicarse al paciente.
- La morbilidad reportada en la zona donante de rodilla fue baja, pero la ausencia de valores preoperatorios de rodilla limita esta conclusión: conviene registrar la función de rodilla antes de la cirugía y monitorearla activamente durante la rehabilitación.
- Dado el nivel de evidencia 4 (serie de casos retrospectiva), estos resultados no permiten establecer superioridad del AOT sobre otras técnicas ni generalizar a poblaciones distintas de la estudiada.
- El conocimiento de los procedimientos concomitantes realizados en cada paciente es indispensable para adaptar el protocolo de rehabilitación de manera segura y efectiva.


