Los tests de salto horizontal con una pierna, en particular el salto simple y el triple salto, predicen de forma significativa la fuerza isocinética de cuádriceps e isquiotibiales entre los 6 y 8 meses tras la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA). Este hallazgo es relevante porque ofrece una herramienta funcional accesible para estimar la fortaleza muscular en contextos donde la dinamometría isocinética no está disponible.
Qué se estudió: población, diseño e intervenciones evaluadas
Se trata de un estudio transversal de nivel de evidencia 3, realizado en 51 participantes varones sometidos a reconstrucción unilateral de LCA (ACLR, por sus siglas en inglés). Los pacientes fueron evaluados de forma preoperatoria y entre los 6 y 8 meses posquirúrgicos mediante tres escalas funcionales: la escala de Lysholm, el cuestionario IKDC (International Knee Documentation Committee) y la escala de actividad de Tegner.
En el seguimiento a los 6–8 meses, se midieron dos tipos de pruebas de forma simultánea en ambos miembros:
- Fuerza isocinética de extensión (Ex) y flexión (Flx) de rodilla a tres velocidades angulares: 60°/s, 180°/s y 240°/s.
- Cinco pruebas de salto monopodal (SLHT, Single-Leg Hop Tests): salto simple horizontal (SH, single hop), salto cruzado (crossover hop), triple salto horizontal (TH, triple hop), triple salto medial lateral y salto de rotación medial de 90°.
El análisis estadístico incluyó pruebas t pareadas, correlaciones de Pearson, prueba exacta de Fisher y regresión lineal simple. Para definir simetría entre miembros se utilizó el índice de simetría de miembro (LSI, Limb Symmetry Index), con un punto de corte ≥85%.
Resultados: fuerza, distancias de salto y capacidad predictiva
Diferencias entre el miembro operado y el no operado
Al comparar ambos miembros, la fuerza isocinética y las distancias del salto simple, el salto cruzado y el triple salto medial lateral no mostraron diferencias significativas entre el lado operado y el sano (p > 0,05). Sin embargo, las distancias del triple salto horizontal y del salto de rotación medial de 90° sí fueron significativamente menores en el miembro operado (p < 0,05).
En cuanto a las escalas funcionales, los puntajes de Lysholm e IKDC mejoraron de manera significativa a los 6–8 meses (p < 0,001), mientras que el nivel de actividad medido con la escala de Tegner no mostró cambios significativos (p > 0,05).
Correlaciones entre saltos y fuerza isocinética
Se encontró una correlación alta entre la fuerza extensora a 60°/s y las distancias del salto simple y el triple salto en el miembro operado. A velocidades de 180°/s y 240°/s las correlaciones fueron de nivel alto a moderado. Los valores de fuerza flexora (isquiotibiales) mostraron un patrón similar, aunque de magnitud ligeramente inferior.
Capacidad predictiva mediante regresión lineal
Los modelos de regresión lineal simple revelaron que el salto simple y el triple salto horizontal predijeron de forma significativa tanto la fuerza extensora como la flexora (R² ajustado entre 0,26 y 0,52; p < 0,001). En términos prácticos, estos dos tests explicaron entre el 26% y el 52% de la varianza en la fuerza isocinética, siendo el triple salto el de mayor peso predictivo.
Respecto a los valores de LSI, solo se encontró una correlación significativa entre el LSI de fuerza extensora a 60°/s y el LSI del triple salto horizontal (p = 0,01). Los demás índices de simetría no mostraron asociaciones significativas entre sí.
Qué significa para la práctica clínica en rehabilitación de LCA
El salto simple y el triple salto como herramientas de estimación funcional
El hallazgo más relevante para el ejercicio profesional es que el salto simple horizontal y el triple salto horizontal mostraron la mayor capacidad predictiva de la fuerza isocinética de cuádriceps e isquiotibiales. Esto sugiere que, en centros donde no se dispone de dinamómetro isocinético, estas dos pruebas podrían ofrecer información funcional valiosa sobre el estado muscular del miembro operado entre los 6 y 8 meses posreconstrucción.
Conviene subrayar, no obstante, que se trata de una asociación estadística y no de una equivalencia directa: los tests de salto no reemplazan la medición isocinética, sino que pueden complementarla cuando esta no está disponible. Los modelos explican hasta el 52% de la varianza, lo que implica que casi la mitad de la variabilidad en la fuerza no queda explicada por el rendimiento en los saltos.
Integración en el protocolo de retorno al deporte
En el contexto del retorno al deporte (return to sport) tras ACLR, la evaluación entre los 6 y 8 meses suele incluir múltiples criterios. Estos resultados refuerzan la utilidad de incorporar sistemáticamente el salto simple y el triple salto horizontal como parte de esa batería, particularmente para orientar decisiones cuando los datos isocinéticos no están accesibles o para complementar la evaluación funcional.
El triple salto horizontal mostró diferencias significativas entre el miembro operado y el no operado (p < 0,05), lo que lo convierte también en una prueba sensible para detectar asimetrías funcionales en esta etapa. El salto de rotación medial de 90° también evidenció diferencias entre miembros, aunque su capacidad predictiva de la fuerza fue menor.
Consideraciones sobre el índice de simetría de miembro
El LSI es ampliamente utilizado como criterio de alta funcional, con un umbral habitualmente fijado en ≥85%. Sin embargo, en este estudio solo se encontró una correlación significativa entre el LSI isocinético a 60°/s y el LSI del triple salto. Esto invita a la cautela: un LSI adecuado en los tests de salto no garantiza necesariamente un LSI equivalente en la fuerza isocinética, ni viceversa. La evaluación multidimensional sigue siendo fundamental para no tomar decisiones de retorno deportivo basadas en un único indicador.
Perfil de pacientes y contexto de aplicación
Es importante considerar que la muestra del estudio estuvo compuesta exclusivamente por varones. Los resultados no deben generalizarse a pacientes de otros sexos sin cautela, dado que existen diferencias conocidas en la biomecánica del salto, la fuerza muscular y la epidemiología de las lesiones de LCA entre hombres y mujeres.
Asimismo, la evaluación fue realizada en un único punto temporal (6–8 meses), por lo que no se puede inferir el comportamiento de estas relaciones en fases más tempranas o tardías de la rehabilitación.
Escala de Tegner y retorno a la actividad
El hecho de que la escala de Tegner no mostrara cambios significativos a los 6–8 meses, mientras que Lysholm e IKDC sí mejoraron, refuerza la idea de que el retorno al nivel de actividad deportiva prelesional es un proceso que se extiende más allá de las mejoras en dolor, funcionalidad subjetiva o rendimiento en tests. Este dato puede ser útil para gestionar las expectativas del paciente y establecer objetivos terapéuticos realistas.
Limitaciones del estudio
- Diseño transversal: no permite establecer relaciones causales ni evaluar la evolución longitudinal de las variables.
- Muestra reducida (51 participantes) y exclusivamente masculina, lo que limita la generalización.
- No se especifica el tipo de injerto utilizado en la reconstrucción, variable que puede influir en la recuperación de la fuerza.
- Nivel de evidencia 3, lo que implica que las conclusiones deben interpretarse con moderación.
- El análisis se basó en regresión lineal simple; modelos multivariables podrían haber aportado mayor precisión predictiva.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- El salto simple horizontal y el triple salto horizontal son los tests de salto monopodal con mayor capacidad predictiva de la fuerza isocinética de cuádriceps e isquiotibiales entre los 6 y 8 meses tras ACLR en varones.
- Estos tests pueden utilizarse como complemento práctico y accesible de la dinamometría isocinética, no como sustituto directo.
- El triple salto y el salto de rotación medial de 90° detectaron asimetrías significativas entre el miembro operado y el sano, lo que los hace útiles para identificar déficits funcionales persistentes.
- El índice de simetría de miembro no mostró correlación entre los tests de salto y la fuerza isocinética en la mayoría de las velocidades evaluadas; esto refuerza la necesidad de una evaluación multidimensional en el proceso de retorno al deporte.
- La ausencia de cambio en la escala de Tegner a los 6–8 meses subraya que la recuperación del nivel de actividad deportiva requiere un seguimiento más prolongado y no debe asumirse a partir de mejoras en escalas funcionales subjetivas.
- Los resultados aplican específicamente a varones con ACLR unilateral evaluados en ese rango temporal; se debe evitar generalizar a otras poblaciones sin evidencia adicional.


