El alto riesgo ergonómico en trabajadores de oficina se asocia con una reducción del rendimiento neuromuscular —incluyendo fuerza de agarre, propiocepción de muñeca y tiempo de reacción— y con un aumento de los síntomas musculoesqueléticos, especialmente en la zona dorsal alta. Estos hallazgos refuerzan la importancia de incorporar evaluaciones ergonómicas y funcionales dentro de los programas preventivos en entornos de trabajo sedentario.
Qué se estudió: trabajadores de oficina, riesgo ergonómico y función neuromuscular
Este estudio transversal analizó a 150 trabajadores de oficina con edades comprendidas entre los 25 y los 45 años. Para clasificar el nivel de riesgo ergonómico, se utilizó la herramienta ROSA (Rapid Office Strain Assessment), que divide a los participantes según su exposición a condiciones posturales y de trabajo desfavorables. A partir de esta evaluación, se conformaron dos grupos: uno de alto riesgo (n = 52) y otro de bajo riesgo (n = 98).
Las variables evaluadas fueron las siguientes:
- Molestias musculoesqueléticas: cuestionario Cornell de disconfort musculoesquelético (Cornell Musculoskeletal Discomfort Questionnaire).
- Intensidad del dolor: escala visual analógica (EVA).
- Fuerza de agarre: dinamometría en ambas manos.
- Propiocepción de muñeca: error en el sentido de posición articular, medido con goniómetro.
- Tiempo de reacción (TR): prueba de caída de regla de elección (choice ruler drop test).
- Conciencia postural: escala de hábitos y conciencia postural (Postural Habits and Awareness Scale).
Qué encontraron: diferencias significativas en fuerza, propiocepción, reacción y conciencia postural
Los trabajadores clasificados en el grupo de alto riesgo ergonómico presentaron resultados significativamente peores en varias medidas funcionales en comparación con el grupo de bajo riesgo:
- Fuerza de agarre: tanto la mano dominante como la no dominante mostraron valores significativamente menores en el grupo de alto riesgo (p < 0,05).
- Propiocepción de muñeca: el error en el sentido de posición articular fue significativamente mayor en el grupo de alto riesgo (p < 0,05), lo que indica una menor precisión propioceptiva.
- Tiempo de reacción: el TR del miembro no dominante fue significativamente más lento en el grupo de alto riesgo (p = 0,013).
- Conciencia postural: las puntuaciones en la escala de hábitos y conciencia postural fueron significativamente más bajas en el grupo de alto riesgo (p < 0,001).
- Síntomas musculoesqueléticos: las quejas en la zona dorsal alta (upper back) se asociaron de forma significativa con el alto riesgo ergonómico (p = 0,011).
Los autores concluyen que el alto riesgo ergonómico se asocia con una reducción del rendimiento neuromuscular y un aumento de los síntomas musculoesqueléticos en esta población, y destacan la importancia de las evaluaciones ergonómicas y las intervenciones preventivas en entornos de oficina.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
Los resultados de este estudio tienen implicaciones concretas para los profesionales que atienden trabajadores de oficina, tanto en contextos asistenciales como ocupacionales y preventivos.
Evaluación funcional más allá del dolor
Uno de los aportes más relevantes de este trabajo es que las diferencias entre grupos no se limitaron al dolor o al disconfort referido, sino que abarcaron medidas objetivas de función neuromuscular. Esto invita a ampliar el perfil de evaluación en trabajadores de oficina más allá de la entrevista clínica o los cuestionarios de síntomas. Conviene incorporar de forma sistemática pruebas de fuerza de agarre con dinamómetro, valoración propioceptiva de muñeca y, cuando sea posible, pruebas de tiempo de reacción. Estas medidas pueden ser especialmente útiles para identificar trabajadores en riesgo antes de que desarrollen sintomatología significativa o limitación funcional.
La propiocepción de muñeca como variable a no descuidar
El hallazgo de un mayor error en el sentido de posición articular de la muñeca en el grupo de alto riesgo sugiere que la exposición prolongada a condiciones ergonómicas desfavorables puede afectar la calidad del procesamiento somatosensorial periférico. En la práctica, esto tiene relevancia al planificar programas de rehabilitación o prevención en personas que realizan tareas de precisión con las manos —como el uso prolongado de teclado y ratón— ya que el deterioro propioceptivo podría aumentar el riesgo de lesiones por uso repetitivo o dificultar la recuperación de patologías como la tendinopatía de muñeca o el síndrome del túnel carpiano. Los ejercicios de reentrenamiento propioceptivo podrían considerarse dentro de los programas de intervención, aunque este estudio no evaluó efectos de ninguna intervención terapéutica.
Fuerza de agarre reducida: un marcador funcional en poblaciones sedentarias
La reducción significativa de la fuerza de agarre en ambas manos en el grupo de alto riesgo es un dato clínicamente relevante. La fuerza de agarre es una medida ampliamente utilizada como indicador de salud musculoesquelética general y puede servir como punto de partida para diseñar programas de fortalecimiento específicos. En trabajadores que presentan este déficit, conviene evaluar si existe alguna condición concomitante —como dolor cervical, síntomas neurológicos en la extremidad superior o patología de hombro— que pueda estar contribuyendo al resultado.
Conciencia postural y educación como pilares preventivos
Las puntuaciones significativamente más bajas en la escala de conciencia postural en el grupo de alto riesgo (p < 0,001) refuerzan la idea de que estos trabajadores no solo están expuestos a malas condiciones ergonómicas, sino que también tienen menor conocimiento o menor integración de hábitos posturales saludables. Esto justifica incluir componentes educativos en los programas de intervención: instrucción sobre higiene postural, pausas activas, configuración del puesto de trabajo y autopercepción corporal durante la jornada laboral. No obstante, conviene recordar que este estudio es transversal y no permite determinar si la baja conciencia postural precede al riesgo ergonómico o es una consecuencia de él.
Dolor dorsal alto como zona de alerta prioritaria
La asociación significativa entre quejas en la zona dorsal alta y el alto riesgo ergonómico (p = 0,011) coincide con lo que muchos clínicos observan en su práctica diaria. Esta región suele verse afectada por posturas prolongadas en flexión de tronco, posicionamiento inadecuado de monitor y silla, y trabajo con brazos elevados o proyectados hacia adelante. Conviene prestar atención particular a esta zona en la evaluación, incluir valoración de la movilidad torácica y la función escapular, y diseñar intervenciones que aborden tanto el componente local como los factores ergonómicos del puesto.
Precauciones al interpretar y aplicar estos resultados
Es importante tener en cuenta que se trata de un estudio transversal, lo que impide establecer relaciones de causalidad. No es posible afirmar, a partir de estos datos, que el alto riesgo ergonómico causa la reducción del rendimiento neuromuscular; solo que ambas condiciones se presentan de forma asociada en esta muestra. Además, la población estudiada corresponde a trabajadores de oficina de entre 25 y 45 años, por lo que los resultados no deben generalizarse a otros grupos etarios ni a otros tipos de trabajadores. Tampoco se evaluó ninguna intervención, por lo que el estudio no ofrece evidencia sobre la efectividad de tratamientos específicos.
Conclusiones aplicables a la práctica
- Los trabajadores de oficina con alto riesgo ergonómico presentan, de forma asociada, menor fuerza de agarre bilateral, mayor error propioceptivo en la muñeca, tiempo de reacción más lento en el miembro no dominante y menor conciencia postural, en comparación con aquellos de bajo riesgo.
- Las quejas musculoesqueléticas en la zona dorsal alta se asocian significativamente con la exposición a alto riesgo ergonómico en esta población.
- Conviene incorporar la evaluación ergonómica sistemática —mediante herramientas como la ROSA— y las medidas de rendimiento neuromuscular en la valoración de trabajadores de oficina, no solo cuando ya existe sintomatología.
- Los programas preventivos deberían incluir estrategias de educación postural, ya que la conciencia postural fue una de las variables con mayor diferencia entre grupos.
- Al tratarse de un estudio transversal, los resultados describen asociaciones y no permiten establecer causalidad ni generalizar más allá de la muestra estudiada.
- Los autores enfatizan la importancia de las evaluaciones ergonómicas e intervenciones preventivas en entornos de oficina como medida clave para reducir el impacto neuromuscular y musculoesquelético del riesgo ocupacional.


