Un panel internacional de expertos alcanzó consenso fuerte en 16 recomendaciones sobre seguimiento postoperatorio, rehabilitación y retorno al deporte tras el manejo quirúrgico de las lesiones osteocondrales del astrágalo (LOA), aunque el 63% de esas recomendaciones se basa únicamente en opinión de expertos (Grado E), lo que subraya cuánto camino queda por recorrer en la investigación de este campo.
Qué se estudió: consenso internacional sobre lesiones osteocondrales del astrágalo
Este trabajo recoge los resultados de las reuniones del Congreso Internacional de Reparación del Cartílago del Tobillo (ICCRA, por sus siglas en inglés), celebradas inicialmente en Pittsburgh, Estados Unidos, en 2017, con una ratificación posterior de las recomendaciones en Nueva York, Estados Unidos, en 2025. No se trata de un estudio clínico con pacientes sino de un proceso de consenso de expertos, por lo que sus conclusiones no deben equipararse a evidencia de ensayos controlados.
El método utilizado fue un proceso Delphi modificado, que combinó encuestas electrónicas, cuestionarios estructurados y discusión experta. El grado de consenso se clasificó en tres niveles: consenso (51%-74% de acuerdo), consenso fuerte (75%-99%) y unánime (100%). El objetivo fue generar un marco estructurado para el seguimiento postoperatorio, la rehabilitación y el retorno al deporte (RTS, del inglés return to sport) en pacientes con LOA tratadas quirúrgicamente.
Qué encontraron: 16 declaraciones con acuerdo fuerte pero evidencia limitada
El proceso generó un total de 16 declaraciones de consenso, distribuidas de la siguiente manera:
- 7 declaraciones sobre seguimiento clínico postratamiento.
- 9 declaraciones sobre rehabilitación y retorno al deporte.
Todas las declaraciones alcanzaron consenso fuerte, con un rango de acuerdo entre el 75% y el 98%. Los grandes ejes temáticos de las recomendaciones fueron:
- Seguimiento: evaluación clínica estandarizada, uso de resultados reportados por el paciente (PROs, del inglés patient-reported outcomes) y monitoreo extendido en pacientes seleccionados.
- Rehabilitación: movilización controlada precoz y carga de peso progresiva, con progresión individualizada según el procedimiento quirúrgico realizado y la evolución clínica del paciente.
- Retorno al deporte: toma de decisiones individualizada basada en la recuperación funcional.
El dato más relevante para interpretar el peso real de estas recomendaciones es que 10 de las 16 declaraciones (63%) fueron clasificadas exclusivamente como Grado E, es decir, respaldadas únicamente por opinión de expertos, el nivel más bajo en las jerarquías de evidencia. Esto significa que, si bien existe un acuerdo amplio entre especialistas, la mayoría de las recomendaciones no cuenta con estudios prospectivos de alta calidad que las sustenten.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
Para los fisioterapeutas y kinesiólogos que trabajan con pacientes postquirúrgicos de tobillo, este consenso ofrece una hoja de ruta estructurada en un área donde la variabilidad de protocolos es notoria. Sin embargo, conviene leerlo con la precaución que merece su nivel de evidencia.
Evaluación y seguimiento postoperatorio
El consenso respalda la estandarización de la evaluación clínica y la incorporación sistemática de PROs. En la práctica, esto implica adoptar instrumentos validados para medir dolor, función y satisfacción del paciente de forma periódica y no solo al alta. El seguimiento prolongado está indicado en pacientes seleccionados, aunque el artículo no especifica criterios concretos de selección más allá de esta recomendación general.
Para la valoración funcional, conviene integrar medidas objetivas (rango de movimiento, fuerza, pruebas funcionales de salto y equilibrio) junto con los reportes subjetivos del paciente, en línea con lo que el consenso denomina “evaluación clínica estandarizada”.
Rehabilitación: movilización precoz y carga progresiva
Los expertos respaldan la movilización controlada temprana y la carga de peso progresiva, dos principios que hoy tienen amplio respaldo también en la literatura general de rehabilitación musculoesquelética. Lo que añade este consenso es el énfasis en la progresión individualizada según el tipo de procedimiento quirúrgico realizado y la respuesta clínica de cada paciente.
Esto es relevante porque las LOA pueden tratarse con procedimientos muy diferentes: estimulación de la médula ósea (como la microfractura), transplante osteocondral, implante de condrocitos, entre otros. Cada técnica tiene demandas biológicas distintas sobre el tejido en reparación. Por lo tanto, el fisioterapeuta debe conocer el procedimiento realizado antes de definir los ritmos de progresión de carga y ejercicio, y mantener una comunicación estrecha con el equipo quirúrgico.
En términos prácticos, se recomienda:
- Iniciar la movilización articular controlada de forma precoz, siempre dentro de los límites indicados por el procedimiento específico.
- Progresar la carga de peso de manera gradual y en función de la tolerancia clínica, no solo del tiempo transcurrido desde la cirugía.
- Ajustar la progresión ante signos de irritación articular, derrame o dolor desproporcionado.
Retorno al deporte: función primero, tiempo después
El consenso pone el acento en la recuperación funcional como eje de la decisión de retorno al deporte, por encima de los plazos fijos. Esta orientación coincide con la tendencia actual en rehabilitación deportiva, que privilegia criterios basados en el rendimiento (fuerza, control neuromuscular, pruebas funcionales) sobre los criterios temporales.
Sin embargo, el artículo reconoce que no existen criterios objetivos de RTS validados específicamente para las LOA. Esto deja al equipo de rehabilitación en una posición de toma de decisiones clínica, sin un umbral numérico claro. En ese contexto, se recomienda:
- No basar el alta deportiva exclusivamente en el tiempo postoperatorio.
- Utilizar una batería de pruebas funcionales (equilibrio monopodal, salto unipodal, pruebas de agilidad) adaptadas al deporte del paciente.
- Incluir la perspectiva del paciente sobre su confianza y preparación percibida, mediante cuestionarios específicos de RTS.
- Tomar la decisión de forma compartida entre el fisioterapeuta, el médico tratante y el propio paciente.
Precauciones y consideraciones especiales
Dado que el 63% de las recomendaciones se apoya únicamente en opinión experta, es importante que los profesionales no adopten estas guías como protocolos rígidos o como si tuvieran el mismo peso que un metaanálisis. Se trata de orientaciones razonables basadas en experiencia clínica colectiva, útiles para estructurar la práctica en ausencia de evidencia más sólida, pero que deben adaptarse al contexto clínico individual y actualizarse a medida que surja nueva evidencia prospectiva.
Limitaciones del estudio
El propio artículo señala varias limitaciones que conviene tener presentes:
- El nivel de evidencia general es V (consenso de expertos), el más bajo en las escalas de jerarquía de evidencia.
- La mayoría de las recomendaciones (63%) carece de sustento en estudios prospectivos de calidad.
- No se describen en el resumen los perfiles específicos de los expertos participantes ni el número total de participantes del proceso Delphi, lo que limita la evaluación de la representatividad del panel.
- El artículo no detalla los procedimientos quirúrgicos individuales para los que aplica cada recomendación, lo que puede dificultar su implementación clínica directa.
- Los autores reconocen explícitamente la necesidad de estudios prospectivos que establezcan protocolos de rehabilitación específicos por procedimiento y criterios objetivos de RTS validados.
Conclusiones aplicables para la práctica
- Existe un marco de consenso internacional con 16 recomendaciones para el seguimiento, la rehabilitación y el retorno al deporte tras cirugía de lesiones osteocondrales del astrágalo, todas con acuerdo fuerte (75%-98%).
- La movilización controlada precoz y la carga de peso progresiva son principios respaldados por el consenso; la progresión debe individualizarse según el procedimiento quirúrgico y la respuesta clínica del paciente.
- El retorno al deporte debe basarse en la recuperación funcional y en una toma de decisiones individualizada, no exclusivamente en plazos temporales.
- La evaluación clínica estandarizada y el uso de PROs deben incorporarse de forma sistemática al seguimiento postoperatorio.
- El 63% de las recomendaciones se clasifica como Grado E (opinión de expertos), por lo que deben aplicarse como orientaciones clínicas razonables, no como protocolos con evidencia de alta calidad.
- Se necesitan estudios prospectivos que validen protocolos de rehabilitación específicos por procedimiento y criterios objetivos de RTS para esta población.


