Incluso después de recibir el alta deportiva, los pacientes operados de ligamento cruzado anterior podrían conservar alteraciones específicas en la activación muscular durante aterrizajes, lo que pone en cuestión si el retorno al deporte (RTS, por sus siglas en inglés) tal como se certifica hoy realmente garantiza una neuromusculatura recuperada.
Qué se estudió: reconstrucción de LCA, electromiografía y criterios de retorno al deporte
Esta revisión sistemática con metaanálisis buscó identificar y comparar la actividad muscular durante tareas de aterrizaje entre pacientes con reconstrucción de ligamento cruzado anterior (RLCA) que ya habían recibido el alta deportiva y controles sanos. La búsqueda abarcó siete bases de datos (PubMed, Embase, Web of Science, Cochrane Library, Scopus, CINAHL y SPORTDiscus) desde su inicio hasta el 10 de diciembre de 2025.
Se incluyeron estudios que utilizaron electromiografía (EMG) para evaluar la actividad muscular durante tareas de aterrizaje, comparando el miembro reconstruido de pacientes con RLCA certificados como aptos para el retorno deportivo frente a miembros de controles sanos. El análisis estadístico se realizó con modelos de efectos aleatorios, expresando las diferencias entre grupos como diferencias de medias estandarizadas (DME) con intervalos de confianza (IC) del 95%. Los hallazgos se clasificaron según un sistema interno de evidencia.
Se incluyeron 32 estudios con un total de 556 individuos con RLCA en cohortes de retorno al deporte y 501 controles sanos. Se analizaron 13 tareas de aterrizaje distintas, 15 músculos del miembro inferior y cuatro variables de resultado de EMG. Cada comparación agrupada incluyó entre 2 y 5 estudios.
Qué encontraron: tres hallazgos con evidencia moderada y muchas comparaciones sin diferencias claras
La gran mayoría de las comparaciones no mostró diferencias significativas entre grupos o fue clasificada como evidencia limitada o muy limitada. Sin embargo, tres hallazgos alcanzaron el nivel de evidencia moderada:
- Mayor activación de los isquiotibiales mediales durante la fase reactiva del aterrizaje en caída monopodal (single-leg drop landing), basado en cinco estudios (DME = 0,35; IC 95% [0,01; 0,69]; I² = 0%).
- Mayor activación del glúteo mayor durante la fase reactiva del salto vertical con caída monopodal (single-leg drop vertical jump), basado en tres estudios (DME = 0,63; IC 95% [0,22; 1,03]; I² = 0%).
- Inicio más temprano del recto femoral en el salto monopodal de distancia (single-leg hop for distance), basado en tres estudios (DME = −0,64; IC 95% [−1,13; −0,14]; I² = 19%).
La heterogeneidad estadística fue nula o muy baja en los tres hallazgos principales, lo cual otorga cierta consistencia a estos resultados, aunque el número de estudios por comparación sigue siendo reducido (2 a 5).
Qué significa para la práctica clínica: evaluación neuromuscular después de la RLCA
Esta es la sección más relevante del análisis, porque los resultados tienen implicancias directas sobre cómo se evalúa y planifica la rehabilitación en pacientes con RLCA.
Las alteraciones neuromusculares persisten incluso tras el alta deportiva
Los tres hallazgos con evidencia moderada muestran que pacientes ya certificados para volver al deporte todavía presentan patrones de activación muscular diferentes a los de controles sanos. Esto no significa necesariamente que sean disfuncionales o patológicos, pero sí sugiere que la neuromuscularidad no necesariamente se ha normalizado al momento del alta. Para el profesional que trabaja en rehabilitación deportiva, esto refuerza la idea de que los criterios funcionales actuales de RTS podrían no capturar todos los aspectos del control neuromuscular.
Las tareas monopodales de aterrizaje son más sensibles para detectar diferencias
Los tres hallazgos con evidencia moderada se encontraron en tareas de un solo apoyo (single-leg). Esto sugiere que las pruebas monopodales de aterrizaje —y no necesariamente las tareas bipodales o de menor demanda— podrían ser más útiles para identificar alteraciones residuales en la activación muscular. En la evaluación clínica y funcional del paciente con RLCA, conviene incluir tareas de aterrizaje monopodal si se dispone de EMG o herramientas de análisis de movimiento, ya que las pruebas más sencillas podrían no revelar estas diferencias.
El patrón de compensación: más isquiotibiales y glúteo mayor, inicio más temprano del recto femoral
Los patrones encontrados podrían interpretarse como estrategias compensatorias. Una mayor activación de los isquiotibiales mediales y del glúteo mayor durante la fase reactiva del aterrizaje podría reflejar un intento de estabilizar la rodilla reduciendo la carga sobre el LCA reconstruido, o bien una estrategia de protección ante el riesgo percibido de nueva lesión. El inicio más temprano del recto femoral en el salto de distancia podría estar relacionado con una mayor rigidez anticipatoria del cuádriceps.
Desde la perspectiva clínica, estos patrones no deben corregirse de forma automática sin antes evaluar su función en el contexto de cada paciente. En fases avanzadas de la rehabilitación, cuando el paciente ya ha vuelto al deporte, podría ser útil analizar si estas estrategias persisten y si se asocian a limitaciones funcionales o mayor riesgo de recaída, aunque el artículo señala que la relevancia clínica de estas alteraciones aún no está establecida.
Implicancias para el diseño del programa de rehabilitación
Aunque el estudio no es de diseño experimental y no permite establecer causalidad, los resultados orientan algunas decisiones prácticas:
- Incluir tareas de aterrizaje monopodal en la batería de evaluación neuromuscular antes y después del RTS, especialmente el single-leg drop landing y el single-leg hop for distance.
- Considerar que la normalización de parámetros de fuerza o de simetría en pruebas de salto no garantiza la normalización de los patrones de activación muscular.
- Prestar atención a la coordinación entre cuádriceps e isquiotibiales durante tareas de alta demanda, dado que los patrones encontrados podrían reflejar una activación no óptima.
- No interpretar estos hallazgos como criterios de alta o de no alta por sí mismos, ya que la evidencia aún no permite establecer qué nivel de alteración en la EMG es clínicamente relevante.
Precauciones: qué no concluir a partir de estos datos
Es importante señalar que este metaanálisis no permite afirmar que estas alteraciones causen mayor riesgo de relesión ni que deban tratarse de forma activa. Los autores mismos indican que se necesitan estudios prospectivos e intervencionales para aclarar la relevancia clínica. Además, los estudios incluidos solo reportan que los pacientes habían “vuelto al deporte”, sin precisar cuándo ni con qué criterios, lo que introduce una fuente importante de variabilidad. Cada comparación agrupada incluyó apenas 2 a 5 estudios, por lo que los resultados deben interpretarse con cautela.
Limitaciones del estudio
El nivel de evidencia del trabajo es IV. Las comparaciones agrupadas son de tamaño reducido (2 a 5 estudios cada una), lo que limita la solidez de las conclusiones. La definición de “retorno al deporte” no fue uniforme entre los estudios incluidos, ya que cada uno aplicó sus propios criterios, lo que puede haber introducido heterogeneidad en la muestra clínica. Se analizaron 13 tareas distintas con 15 músculos y cuatro variables de EMG, generando un número elevado de comparaciones con riesgo de error de tipo I. La mayoría de los hallazgos fueron clasificados como evidencia limitada o muy limitada, y solo tres alcanzaron el nivel de evidencia moderada.
Conclusiones aplicables para la práctica
- Con evidencia moderada, los pacientes con RLCA certificados para volver al deporte presentan mayor activación de isquiotibiales mediales y glúteo mayor durante aterrizajes monopodales reactivos, y un inicio más temprano del recto femoral en el salto de distancia, en comparación con controles sanos.
- Las tareas de aterrizaje monopodal parecen ser más sensibles que otras tareas para detectar diferencias en la activación muscular tras la RLCA.
- La certificación de retorno al deporte no garantiza la normalización de los patrones de activación neuromuscular, según los datos disponibles.
- La relevancia clínica de estas alteraciones —es decir, si implican mayor riesgo de nueva lesión o peor rendimiento— aún no ha sido establecida y requiere estudios prospectivos e intervencionales.
- Conviene incorporar la evaluación neuromuscular con tareas monopodales de aterrizaje en el seguimiento post-RLCA, sin que esto reemplace ni modifique por sí solo los criterios actuales de alta deportiva.


