El rendimiento en pruebas funcionales del tren inferior varía de forma sistemática según el sexo, la edad y el nivel de actividad física del paciente, lo que tiene implicancias directas sobre cómo los profesionales de la rehabilitación deberían interpretar y aplicar estos resultados en la toma de decisiones clínicas.
Qué se estudió: fuerza muscular aislada y pruebas de salto en población sana
Se trata de un estudio transversal que incluyó a 185 participantes sanos sin antecedentes de cirugía de miembro inferior ni lesiones en los seis meses previos. La muestra estuvo compuesta por 112 mujeres y 73 hombres, con una edad media de 21 ± 3 años, una altura de 173 ± 10 cm y una masa corporal de 71 ± 12 kg.
Los participantes fueron clasificados en subgrupos según tres variables demográficas:
- Sexo: masculino y femenino.
- Edad: adolescentes en etapa tardía (18-21 años) y adultos (22-34 años).
- Nivel de actividad: medido con la Escala de Actividad de Tegner (TAS, por sus siglas en inglés), dividiendo en TAS ≥ 7 (mayor actividad) y TAS < 7 (menor actividad).
Las pruebas realizadas abarcaron tanto la fuerza muscular aislada como el rendimiento funcional:
- Fuerza isocinética de extensión y flexión de rodilla a 90°/s y 180°/s.
- Fuerza isométrica de extensión y flexión de rodilla a 90° de flexión.
- Salto monopodal para distancia (single-leg hop for distance).
- Triple salto monopodal para distancia (triple hop for distance).
- Salto cronometrado de 6 metros (6-m timed hop).
Qué encontraron: diferencias consistentes en fuerza y rendimiento funcional
Los resultados mostraron diferencias estadísticamente significativas (p < 0,05) en todas las pruebas de fuerza muscular aislada:
- Los hombres superaron a las mujeres en todas las mediciones de fuerza isocinética e isométrica.
- Los adultos (22-34 años) superaron a los adolescentes en etapa tardía (18-21 años) en todas las pruebas de fuerza.
- Los participantes con mayor nivel de actividad (TAS ≥ 7) mostraron mayor fuerza que aquellos con TAS < 7 en la totalidad de las pruebas.
En cuanto a las pruebas de salto, el patrón se repitió para el salto monopodal para distancia y el salto cronometrado de 6 metros: hombres, adultos y participantes más activos saltaron más lejos y más rápido. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en el triple salto monopodal para distancia, lo que representa la única excepción en el conjunto de resultados.
Qué significa para la práctica clínica: la importancia de personalizar los criterios de evaluación
Este es el hallazgo con mayor relevancia traslacional del estudio. Los autores señalan que estas diferencias en el rendimiento deben considerarse al momento de utilizar pruebas musculoesqueléticas para tomar decisiones importantes durante la recuperación de una lesión o cirugía. A continuación, se detallan las implicancias más concretas:
Interpretación contextualizada según el perfil del paciente
Aplicar un único umbral normativo de rendimiento a toda la población puede llevar a decisiones incorrectas. Un resultado que parece deficiente para un hombre adulto altamente activo puede ser perfectamente esperable para una mujer adolescente con menor nivel de actividad, y viceversa. Conviene que los profesionales de la rehabilitación conozcan los valores de referencia estratificados por sexo, edad y nivel de actividad antes de interpretar cualquier resultado de pruebas de salto o fuerza isocinética.
Criterios de alta y retorno al deporte
En el contexto del retorno deportivo —especialmente tras reconstrucción de ligamento cruzado anterior u otras cirugías de rodilla— es habitual emplear pruebas de salto y fuerza isocinética como criterios de alta. Si los valores de corte utilizados no están ajustados al sexo, la edad y el nivel de actividad del paciente, se corre el riesgo de dar el alta de forma prematura o, al contrario, prolongar innecesariamente la rehabilitación. Este estudio refuerza la necesidad de individualizar esos umbrales.
Planificación del programa de rehabilitación
Saber que adolescentes tardíos (18-21 años) muestran menor rendimiento que adultos jóvenes (22-34 años) en pruebas de fuerza y salto, incluso en condiciones sanas, tiene implicancias para el diseño de los objetivos de fuerza durante la rehabilitación. No necesariamente conviene comparar el rendimiento de un paciente joven con el de un adulto mayor; los objetivos deben calibrarse a su grupo de referencia.
Nivel de actividad como variable clave en la evaluación inicial
La Escala de Actividad de Tegner resultó ser una variable relevante asociada al rendimiento. Incorporar su medición de forma sistemática en la evaluación inicial permite estratificar mejor las expectativas de rendimiento y ajustar tanto los objetivos de tratamiento como los criterios de alta. En pacientes con TAS < 7, esperar resultados equivalentes a quienes practican deportes de alta demanda puede generar metas poco realistas o conducir a sobreentrenamiento.
El triple salto como prueba con comportamiento diferente
El hecho de que el triple salto monopodal para distancia no haya mostrado diferencias significativas entre grupos es un dato relevante. Esto podría indicar que esta prueba tiene menor sensibilidad para detectar diferencias asociadas al sexo, la edad y el nivel de actividad —al menos en población sana—, o que involucra variables que reducen esa brecha (como la coordinación o la estrategia de salto repetido). Su uso como único criterio de rendimiento funcional podría enmascarar diferencias reales entre perfiles demográficos distintos.
Precauciones al extrapolar los resultados
Conviene recordar que este estudio evaluó a participantes sanos. Los hallazgos describen el rendimiento basal según demografía, pero no necesariamente predicen cómo se comportarán estas diferencias durante o después de un proceso de rehabilitación. Tampoco permiten establecer relaciones causales: el hecho de que un mayor nivel de actividad se asocie con mayor fuerza no significa que elevar el nivel de actividad producirá necesariamente ese resultado en todos los pacientes.
Limitaciones del estudio
Al tratarse de un estudio transversal, no es posible establecer causalidad entre las variables demográficas y el rendimiento observado. El diseño solo captura un momento en el tiempo y no permite seguir la evolución del rendimiento. Además, la muestra incluye únicamente participantes sanos, por lo que los valores de referencia obtenidos no pueden trasladarse directamente a poblaciones con patología sin una evaluación cuidadosa del contexto clínico.
Conclusiones aplicables a la práctica
- Los hombres, los adultos de 22 a 34 años y quienes presentan mayor nivel de actividad (TAS ≥ 7) obtienen consistentemente mejores resultados en pruebas de fuerza isocinética, isométrica y de salto monopodal que sus pares femeninos, adolescentes tardíos y menos activos.
- Conviene estratificar los valores de referencia según sexo, edad y nivel de actividad al interpretar pruebas musculoesqueléticas en contextos de rehabilitación y retorno deportivo.
- La Escala de Actividad de Tegner es una herramienta útil a incorporar en la evaluación inicial para contextualizar el rendimiento esperado del paciente.
- El triple salto monopodal para distancia no mostró diferencias significativas entre grupos demográficos, lo que invita a reflexionar sobre su sensibilidad cuando se usa de forma aislada como criterio funcional.
- Los autores sugieren que la personalización debe considerarse al emplear estas pruebas en decisiones clínicas relevantes durante la recuperación de lesiones o cirugías.
- Los resultados aplican a población sana joven; su generalización a pacientes con patología debe hacerse con cautela y criterio clínico.


