Resumen
Antecedentes: El dolor espinal axial crónico es una de las principales causas de discapacidad. La literatura demuestra que los gastos por dolor lumbar y de cuello continúan aumentando, no sólo en paralelo con el aumento de la discapacidad, sino también con el aumento de los costos de atención médica, lo que representa el gasto más alto entre múltiples categorías de enfermedades. Según la evidencia actual que utiliza bloqueos de diagnóstico controlados, las articulaciones facetarias, la duramadre de la raíz nerviosa y las articulaciones sacroilíacas se han identificado como fuentes potenciales de dolor espinal.
Diseño del estudio: Una revisión sistemática de la precisión diagnóstica de los bloqueos nerviosos de las articulaciones facetarias espinales.
Objetivo: Determinar la precisión diagnóstica de los bloqueos nerviosos de las articulaciones facetarias espinales en el dolor espinal crónico.
Métodos: La calidad metodológica de los estudios incluidos se evaluó mediante el instrumento Quality Appraisal of Reliability Studies (QAREL). Sólo se incluyeron en el análisis los estudios de precisión diagnóstica que cumplieron al menos el 50% de los criterios de inclusión predefinidos. La solidez de la evidencia se calificó utilizando los criterios de Clasificación de Recomendaciones, Valoración, Desarrollo y Evaluación (GRADE). Los niveles de evidencia se clasificaron utilizando una síntesis de la mejor evidencia modificada, que va del Nivel I al Nivel V. Las fuentes de datos incluyeron literatura relevante identificada a través de PubMed y otras búsquedas electrónicas publicadas desde 1966 hasta septiembre de 2025, revisiones Cochrane y búsquedas manuales de bibliografías de artículos primarios y de revisión.
Medidas de resultado: Los estudios elegibles debían utilizar bloqueos anestésicos locales comparativos o controlados con placebo. Un estándar de diagnóstico positivo se definió como al menos un 50% de alivio del dolor con respecto a las puntuaciones iniciales junto con la capacidad de realizar movimientos previamente dolorosos.
Resultados: La evidencia disponible demostró el Nivel I para los bloqueos nerviosos de la articulación facetaria lumbar, basándose en 18 estudios que emplean bloqueos de diagnóstico duales, demostrando un alivio del dolor del 75% al 80%, con una prevalencia promedio del 16% al 45% y tasas estimadas o presuntas de falsos positivos del 25% al 50%. La evidencia para el diagnóstico de dolor en la articulación facetaria cervical utilizando bloqueos nerviosos de la articulación facetaria cervical es el Nivel II, derivado de 12 estudios controlados de exactitud diagnóstica, que muestran una heterogeneidad sustancial y inconsistencia. La prevalencia informada osciló entre el 36 % y el 67 % con ≥ 80 % de alivio del dolor y tasas estimadas o presuntas de falsos positivos del 26 % al 63 %. El nivel de evidencia para la precisión diagnóstica de los bloqueos nerviosos de la articulación facetaria torácica es el Nivel II, basado en 3 estudios que utilizaron bloqueos de diagnóstico duales, que demostraron un alivio del dolor del 80 % o más, con una prevalencia que oscila entre el 34 % y el 48 % y tasas estimadas o presuntas de falsos positivos que oscilan entre el 42 % al 58%.
Limitaciones: Las limitaciones de esta revisión sistemática incluyen el número limitado de estudios que involucran la columna torácica, el debate en curso sobre el estándar de referencia apropiado, los desafíos para determinar las tasas de falsos positivos, las preocupaciones sobre la idoneidad de los bloques de diagnóstico, la escasez de publicaciones recientes y cuestiones relacionadas con la utilidad clínica.
Conclusión: Existe evidencia de Nivel I para la precisión diagnóstica de los bloqueos nerviosos de las articulaciones facetarias lumbares y evidencia de Nivel II para los bloqueos nerviosos de las articulaciones facetarias cervicales y torácicas en la evaluación del dolor espinal crónico.
Palabras clave: Dolor espinal crónico; dolor en la faceta cervical o en la articulación cigapofisaria; bloqueos anestésicos locales comparativos controlados; bloqueos nerviosos de las articulaciones facetarias; dolor en la faceta lumbar o en la articulación cigapofisaria; bloqueos de rama medial; Dolor en la faceta torácica o en la articulación cigapofisaria.



