Resumen
Antecedentes: Los trastornos de los tendones peroneos abarcan tendinopatía, tenosinovitis, subluxación intravaina, estenosis y desgarros, y puede ser difícil diagnosticarlos con precisión solo con el examen clínico y la resonancia magnética. La tendoscopia peronea ofrece una opción diagnóstico-terapéutica mínimamente invasiva. Revisamos sistemáticamente las indicaciones clínicas, los hallazgos intraoperatorios, los procedimientos, la precisión de las imágenes, las complicaciones y los resultados informados por los pacientes después de la tendoscopia peronea.
Métodos: Se revisaron ocho estudios (190 pacientes; 195 tobillos). Los datos sobre datos demográficos, indicaciones, procedimientos, PROM, regreso al deporte (RTS), complicaciones/fracasos y concordancia entre imágenes y tendoscopia se extrajeron y combinaron cuando los constructos se alinearon. Los metanálisis de efectos aleatorios generaron medias o proporciones agrupadas con IC del 95 % (ajuste de Hartung-Knapp). Cuando correspondió, el rendimiento diagnóstico de la evaluación preoperatoria se comparó con la tendoscopia como referencia.
Resultados: En 190 pacientes (195 tobillos), la edad media agrupada fue de 32 años (IC del 95 %: 25,0-39,0), el seguimiento fue de 30,3 meses (IC del 95 %: 20,8-39,8); El 71 % de los tobillos tuvieron etiologías traumáticas. Las indicaciones fueron amplias, siendo comunes la subluxación/dislocación recurrente, la subluxación intravaina y el dolor lateral refractario del tobillo. Los procedimientos realizados con frecuencia incluyeron sinovectomía/desbridamiento (94 tobillos), profundización de surcos (34 tobillos), escisión de lesiones que ocupan espacio (65 tobillos; vientres musculares predominantemente bajos (LLMB) y peroneo en cuarto), reparación/tubularización de tendones (23 tobillos) y reparación retinacular tendoscópica (14 tobillos). Seis estudios informaron PROMS validados y cuatro informaron AOFAS adecuados para la agrupación. El AOFAS posoperatorio promedió 96,6 (IC del 95 %: 94,3-99,0) con una ganancia media combinada de +19,8 (IC del 95 %: 18,5-21,2); JSSF, FAOS y SF-12 mejoraron significativamente. La RTS se produjo en un conjunto de 13,3 semanas (IC del 95 %: 10,6-16,0), con una RTS de 12,2 ± 0,6 semanas después de la estabilización retinacular tendoscópica y 14,8 ± 2,0 semanas después de la profundización del surco. Las complicaciones generales fueron del 7,6 % (13 eventos) y consistieron principalmente en dolor persistente en el tobillo y problemas menores con las heridas. La tasa de fracaso fue del 1,5 % y se informaron dos cirugías de revisión (1,0 %). La concordancia diagnóstica fue alta a nivel agregado (sensibilidad general de la resonancia magnética de 0,90, especificidad de 0,72), pero el rendimiento a nivel de lesión varió: la resonancia magnética fue fuerte para desgarros y tenosinovitis, más débil para estenosis. El diagnóstico preoperatorio compuesto en una serie grande mostró una alta especificidad (0,97), pero solo una sensibilidad moderada (0,76), y el LLMB frecuentemente no se reconoce en forma preoperatoria.
Conclusiones: La tendoscopia peronea proporciona ganancias funcionales significativas, RTS oportuna y una baja carga de eventos adversos en un amplio espectro de indicaciones, y complementa las imágenes al aclarar la patología de conflicto dinámico/espacial. Se justifican estudios comparativos prospectivos más prolongados.
Palabras clave: Artroscopia; Subluxación intravaina; Peroneo corto bajo; Precisión de la resonancia magnética; Resultados; Tendoscopia peronea; Peroneo breve; Peroneo largo; Peroneo cuarto; Estenosis.



