La elección del injerto en la reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) no tiene un ganador universal: la evidencia de alto nivel, incluidos metaanálisis de ensayos aleatorizados, no ha establecido la superioridad de ningún autoinjerto en particular para el retorno al deporte (RTS, por sus siglas en inglés del término return to sport), aunque sí respalda el uso de autoinjerto sobre aloinjerto en pacientes jóvenes y activos. Esta conclusión tiene implicancias directas para la planificación quirúrgica y para la rehabilitación orientada al RTS.
Qué se estudió: población, diseño y objetivos de la revisión
Se trata de una revisión narrativa que sintetiza la evidencia contemporánea sobre la influencia del tipo de injerto en el RTS tras la reconstrucción del LCA. El foco se pone en los cuatro injertos más utilizados en la práctica clínica actual:
- Hueso-tendón patelar-hueso (BTB, bone-patellar tendon-bone)
- Tendón isquiotibial (HT, hamstring tendon)
- Tendón cuadricipital (QT, quadriceps tendon)
- Aloinjerto
La población de interés son individuos activos con ruptura del LCA, con atención especial a atletas jóvenes, deportistas de élite y atletas skeletalmente inmaduros. Al ser una revisión narrativa, no define una muestra propia ni un periodo de intervención experimental; en cambio, integra y resume la literatura existente, incluyendo metaanálisis de ensayos aleatorizados, lo que aporta un nivel de evidencia relevante dentro de las limitaciones propias de este diseño.
Es importante señalar que, por tratarse de una revisión narrativa y no sistemática, la selección de estudios incluidos puede estar sujeta a sesgos de selección y no sigue un protocolo de búsqueda exhaustivo y reproducible.
Tasas de retorno al deporte según tipo de injerto y nivel competitivo
Los datos numéricos reportados permiten dimensionar las expectativas reales de RTS:
- Las tasas de RTS se sitúan entre aproximadamente el 65 % y el 73 % a los tres años en la población general activa.
- En atletas de élite y deportistas de nivel escolar secundario, las tasas son considerablemente más altas: entre el 83 % y el 90 %.
Respecto a las características específicas de cada injerto, la revisión describe:
- BTB: ofrece una cicatrización hueso a hueso confiable y tasas bajas de revisión quirúrgica.
- HT: reduce la morbilidad del sitio donante y el dolor anterior de rodilla, pero presenta diámetro variable y posible debilidad en flexión de rodilla.
- QT: se describe como una opción versátil, con biomecánica favorable, baja morbilidad del sitio donante y datos de RTS alentadores, incluyendo en atletas skeletalmente inmaduros.
- Aloinjerto: se asocia a menores tasas de RTS y mayores tasas de revisión en comparación con los autoinjertos, especialmente en pacientes jóvenes y activos.
En cuanto a la comparación entre autoinjertos, la evidencia de alto nivel —incluyendo metaanálisis de ensayos aleatorizados— no ha establecido la superioridad de ningún autoinjerto único para el RTS.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y rehabilitación
El injerto condiciona el punto de partida de la rehabilitación
Aunque la elección del injerto es una decisión quirúrgica, el fisioterapeuta y el kinesiólogo deben conocer el tipo de injerto utilizado, ya que esto influye directamente en la progresión del proceso rehabilitador:
- Con BTB, la cicatrización hueso a hueso tiende a ser más predecible, pero la morbilidad anterior de rodilla (dolor al arrodillarse, sensibilidad sobre el tendón patelar) puede persistir y debe monitorearse durante ejercicios en cadena cinética cerrada y en el retorno a gestos deportivos específicos.
- Con HT, la posible debilidad residual en flexión de rodilla obliga a prestar especial atención a la recuperación de la fuerza de isquiotibiales. La evaluación isocinética o funcional de la fuerza flexora cobra mayor relevancia en estos pacientes antes de autorizar el RTS.
- Con QT, los datos alentadores de RTS —incluso en atletas jóvenes con esqueleto inmaduro— son un argumento favorable, pero no deben llevar a acelerar la progresión sin criterios objetivos claros.
- Con aloinjerto, el mayor riesgo de revisión y las menores tasas de RTS en jóvenes activos deben traducirse en una rehabilitación especialmente rigurosa en cuanto a criterios de alta y prevención de recidiva.
El RTS como proceso criterio-dependiente, no temporal
La revisión subraya que el RTS es uno de varios resultados importantes tras la reconstrucción del LCA, junto con la salud articular a largo plazo y la prevención de la relesión. Esto refuerza el enfoque actual de la rehabilitación basada en criterios objetivos (fuerza, control neuromuscular, pruebas funcionales) por encima del tiempo transcurrido desde la cirugía. Las tasas de RTS reportadas —65-73 % a tres años en población general— evidencian que una proporción significativa de pacientes no retorna al deporte, lo que subraya la necesidad de identificar barreras físicas, psicológicas y contextuales durante el seguimiento.
Individualización de la rehabilitación según perfil del paciente
La revisión es explícita en señalar que la selección del injerto debe individualizarse según la edad, el deporte, el nivel de actividad, la anatomía y el riesgo de relesión. Este principio de individualización debe extenderse también al proceso rehabilitador:
- En atletas de alta demanda (los autores del artículo expresan preferencia del cirujano por QT o BTB en este grupo), la rehabilitación debe contemplar progresiones más exigentes en términos de carga, velocidad y especificidad deportiva.
- En atletas jóvenes y skeletalmente inmaduros, además de los criterios funcionales habituales, conviene considerar las particularidades del desarrollo musculoesquelético y el mayor potencial de relesión en este grupo etario.
- En pacientes con aloinjerto, la evidencia disponible aconseja mayor cautela en la progresión y en los criterios de alta para el RTS.
Evaluación de la morbilidad del sitio donante como variable de seguimiento
La revisión menciona explícitamente la morbilidad del sitio donante como un factor diferenciador entre injertos. En la práctica clínica, conviene incluir de forma sistemática la evaluación de:
- Dolor anterior de rodilla y sensibilidad patelar (especialmente en BTB).
- Fuerza y funcionalidad de isquiotibiales (especialmente en HT).
- Fuerza del cuádriceps y síntomas en el sitio de cosecha del tendón cuadricipital (en QT).
Estos aspectos no solo influyen en el confort del paciente, sino que pueden impactar directamente en la capacidad de ejecutar gestos deportivos específicos y en el riesgo de compensaciones biomecánicas durante la rehabilitación avanzada.
Comunicación interdisciplinaria y expectativas del paciente
Las tasas de RTS reportadas —especialmente el rango más alto del 83-90 % en atletas de élite— pueden generar expectativas elevadas en los pacientes. El equipo de rehabilitación tiene un rol fundamental en contextualizar estos datos: las tasas más altas corresponden a poblaciones específicas y no son extrapolables a todos los perfiles. Comunicar esto con claridad, sin generar desaliento, forma parte de una rehabilitación centrada en la persona.
Limitaciones de la revisión
Al tratarse de una revisión narrativa, es importante considerar las siguientes limitaciones antes de trasladar sus conclusiones a la práctica:
- No sigue un protocolo de búsqueda sistemático ni criterios de inclusión y exclusión explícitos, lo que la expone a sesgos de selección y de publicación.
- No realiza síntesis cuantitativa propia; los datos numéricos provienen de los estudios revisados.
- Las tasas de RTS reportadas pueden variar según la definición de RTS utilizada en cada estudio (retorno al mismo deporte, al mismo nivel, a cualquier deporte).
- La preferencia expresada por el autor principal por QT o BTB en atletas de alta demanda refleja una opinión experta, no una conclusión derivada de evidencia comparativa directa entre estos dos injertos.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- La evidencia de alto nivel no ha establecido la superioridad de ningún autoinjerto único para el retorno al deporte; la elección debe individualizarse según el perfil del paciente.
- En pacientes jóvenes y activos, el autoinjerto se asocia a mayores tasas de RTS y menores tasas de revisión que el aloinjerto.
- Las tasas de RTS oscilan entre el 65 % y el 73 % a tres años en población general activa, y entre el 83 % y el 90 % en atletas de élite y de nivel escolar secundario.
- La morbilidad del sitio donante —dolor anterior de rodilla en BTB, debilidad de flexores en HT— debe evaluarse sistemáticamente durante la rehabilitación, ya que puede influir en la progresión funcional.
- El RTS debe gestionarse con criterios objetivos de fuerza, control neuromuscular y función, no solo con plazos temporales, independientemente del injerto utilizado.
- El QT se presenta como una opción con datos alentadores de RTS, también en atletas skeletalmente inmaduros, aunque la revisión no establece su superioridad sobre otros autoinjertos.
- La salud articular a largo plazo y la prevención de la relesión deben integrarse como objetivos centrales de la rehabilitación, junto al RTS.


