En jugadores recreativos de fútbol con separación acromioclavicular de alto grado (tipos IV y V de Rockwood), la reconstrucción mínimamente invasiva acromioclavicular (MINAR, por sus siglas en inglés) se asoció con una recuperación funcional sustancial, escaso dolor residual y una tasa elevada de retorno al deporte a los 24 meses. Estos resultados son relevantes para los fisioterapeutas que supervisan la rehabilitación postoperatoria de esta población, aunque la naturaleza retrospectiva y de centro único del estudio limita la generalización de los hallazgos.
Qué se estudió: población, diseño e intervención
Se trata de un análisis retrospectivo de centro único que incluyó a 49 jugadores recreativos de fútbol masculinos con separación acromioclavicular (AC) aguda, aislada y unilateral de tipo IV o V según la clasificación de Rockwood. Las lesiones ocurrieron durante la práctica futbolística entre enero de 2015 y diciembre de 2023. La edad media fue de 35,1 ± 6,2 años y el índice de masa corporal (IMC) medio de 27,9 ± 5,2 kg/m².
Todos los pacientes fueron operados dentro de los 7 días posteriores a la lesión mediante la técnica MINAR, utilizando el mismo implante y realizadas por el mismo equipo quirúrgico experimentado. El seguimiento medio fue de 48,6 ± 14,5 meses. De los 49 pacientes, 41 presentaban lesiones tipo V y 8 tipo IV.
La rehabilitación postoperatoria fue supervisada por el departamento de fisioterapia institucional, con una frecuencia general de tres sesiones semanales y progresión individualizada según la evolución clínica de cada paciente.
Las variables primarias y secundarias incluyeron escalas funcionales (Constant, Taft, ASES —American Shoulder and Elbow Surgeons—), dolor medido mediante escala visual analógica (EVA), la diferencia mínima clínicamente importante (MCID, por sus siglas en inglés), la distancia coracoclavicular (DCC) medida por tres observadores independientes ciegos, y los resultados de retorno al deporte.
Resultados funcionales y radiográficos tras la reconstrucción MINAR
Todas las escalas clínicas mejoraron significativamente a lo largo del tiempo (Friedman p < 0,001). Los cambios más destacados fueron:
- El puntaje de Constant aumentó de 29,9 ± 6,0 preoperatorio a 94,5 ± 3,8 a los 24 meses, con una mejora media de 64,6 puntos.
- El puntaje de Taft mejoró en promedio 6,11 puntos.
- El puntaje ASES mejoró en promedio 43,3 puntos.
- El dolor medido por EVA disminuyó en promedio 6,50 puntos.
Respecto al umbral de MCID, el 100% de los pacientes (49/49) lo superaron en la escala de Constant, y el 95,9% (47/49) lo superaron en la escala de Taft.
En cuanto al retorno al deporte:
- Todos los pacientes (100%) retornaron al juego sin restricciones, con un tiempo medio de 239,9 ± 43,5 días.
- 44 pacientes (89,8%) retornaron al nivel de competición previo a la lesión.
En relación con la reducción vertical de la articulación AC, 5 pacientes (10,2%; IC 95%: 4,4–21,8%) presentaron pérdida de la reducción vertical a los 24 meses, definida a priori como una relación DCC lesionada/contralateral mayor de 1,50.
En comparaciones exploratorias no ajustadas, estos 5 pacientes tardaron más en retornar al juego sin restricciones (332,4 ± 35,6 días frente a 229,4 ± 29,8 días; diferencia media no ajustada de 103,0 días; IC 95%: 59,5–146,5) y ninguno (0/5) retornó al nivel futbolístico previo, en comparación con 44 de 44 pacientes que mantuvieron la reducción. Los propios autores advierten que estas comparaciones deben interpretarse de forma descriptiva dado el reducido tamaño del subgrupo y la ausencia de una secuencia temporal uniforme entre la pérdida de reducción y el retraso en el retorno.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y rehabilitación
Esta es la sección con mayor relevancia directa para el trabajo clínico diario. A continuación se detallan las implicancias más concretas.
Perfil del paciente y contexto de la rehabilitación
Los resultados corresponden exclusivamente a hombres adultos de mediana edad (media: 35 años), jugadores recreativos de fútbol, con lesiones AC agudas de alto grado (Rockwood IV-V) operadas dentro de la primera semana. Conviene tener cautela al extrapolar estos datos a mujeres, deportistas de élite, lesiones crónicas o tratamientos conservadores, poblaciones que no fueron incluidas en este estudio.
Planificación del proceso de rehabilitación
El retorno al juego sin restricciones se produjo en promedio a los 240 días (~8 meses) tras la cirugía, lo que permite a los fisioterapeutas establecer un horizonte temporal realista para la progresión de la rehabilitación. Es importante comunicar este plazo a los pacientes desde el inicio para gestionar expectativas y evitar tanto la precipitación en el retorno como el abandono prematuro del proceso.
La frecuencia de tres sesiones semanales con progresión individualizada, tal como se aplicó en este estudio, refuerza la importancia de adaptar el ritmo de recuperación a la evolución clínica de cada persona y no solo a protocolos rígidos por semanas postoperatorias.
Evaluación funcional con escalas validadas
El uso combinado de las escalas Constant, Taft y ASES junto con la EVA de dolor permite una valoración multidimensional del hombro. El umbral de MCID —superado por prácticamente la totalidad de los pacientes en este estudio— debe considerarse como referencia mínima de cambio clínicamente significativo, no como objetivo terapéutico final. En la práctica, conviene monitorizar la evolución con estas herramientas a lo largo del seguimiento, especialmente en los puntos clave de progresión del protocolo (alta del tratamiento conservador, inicio de gestos deportivos específicos, retorno al campo).
Seguimiento radiográfico y señales de alerta clínicas
Aunque la vigilancia radiográfica es responsabilidad del equipo médico, el fisioterapeuta ocupa una posición privilegiada para detectar señales clínicas que podrían estar asociadas a una pérdida de reducción: progresión más lenta de lo esperado, dolor persistente, limitación funcional desproporcionada o dificultad para alcanzar los hitos de la rehabilitación. En los 5 pacientes (10,2%) que presentaron pérdida de reducción vertical, el retorno al juego se retrasó aproximadamente 103 días adicionales respecto al grupo con reducción mantenida, y ninguno recuperó su nivel de competición previo. Aunque estos resultados son exploratorios y no permiten establecer causalidad, sí justifican una vigilancia más estrecha y una comunicación fluida con el equipo quirúrgico ante un progreso clínico atípico.
Criterios de retorno al deporte
El artículo no detalla los criterios específicos utilizados para autorizar el retorno al juego sin restricciones, lo que limita la aplicabilidad directa de este aspecto. Sin embargo, el hecho de que el 89,8% de los pacientes recuperara su nivel previo de competición a un promedio de casi 8 meses es un dato útil para orientar las conversaciones con los pacientes y sus entrenadores sobre objetivos y expectativas. La recuperación funcional subjetiva (escalas validadas) y la ausencia de dolor no deben ser los únicos criterios de alta deportiva; conviene integrar también pruebas de fuerza, estabilidad y control neuromuscular del complejo del hombro.
Precauciones y poblaciones con mayor riesgo de resultado subóptimo
El subgrupo con pérdida de reducción radiográfica mostró peores resultados de retorno al deporte en análisis exploratorios. Aunque la muestra es demasiado pequeña para extraer conclusiones predictivas, es razonable prestar atención especial a los pacientes que no avanzan según lo esperado en el calendario de rehabilitación, reservando la escalada de evaluación o la comunicación con el cirujano para estos casos.
Limitaciones del estudio a considerar
- Diseño retrospectivo: no permite establecer relaciones causales entre la intervención y los resultados.
- Muestra homogénea y reducida: solo hombres adultos, recreativos, de un único centro, lo que limita la generalización.
- Sin grupo control: no es posible comparar con tratamiento conservador ni con otras técnicas quirúrgicas.
- Subgrupo de pérdida de reducción muy pequeño (n = 5): las comparaciones son exploratorias y descriptivas, no confirmatorias ni causales, tal como advierten los propios autores.
- Protocolo de rehabilitación no detallado: no se describe la progresión específica de los ejercicios ni los criterios de avance por fases.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- En esta cohorte de hombres recreativos con lesión AC tipo IV-V de Rockwood, la reconstrucción MINAR se asoció con mejoras funcionales sustanciales en todos los pacientes, con un tiempo medio de retorno al juego de aproximadamente 240 días.
- El 89,8% de los pacientes recuperó su nivel futbolístico previo, lo que permite orientar con mayor precisión las expectativas durante el proceso de rehabilitación.
- La rehabilitación supervisada con frecuencia de tres sesiones semanales y progresión individualizada fue el enfoque aplicado; los fisioterapeutas deben adaptar los protocolos a la evolución clínica de cada paciente.
- El uso de escalas validadas (Constant, Taft, ASES, EVA) y el umbral de MCID son herramientas útiles para monitorizar la evolución, aunque no deben ser los únicos criterios de alta deportiva.
- El subgrupo con pérdida de reducción radiográfica mostró un patrón de peor retorno al deporte en análisis exploratorios; ante un progreso clínico atípico, se recomienda comunicación estrecha con el equipo quirúrgico.
- Los resultados deben considerarse hipótesis generadoras y no predictivos ni causales, según los propios autores, y no deben extrapolarse a mujeres, deportistas de élite, lesiones crónicas o tratamiento conservador.


