Un 6,6 % de la población general alemana convive con dolor crónico de alto impacto, y una proporción relevante recurre a analgésicos de acción central —incluidos opioides y medicamentos basados en cannabis— cuyo origen no siempre es controlado. Estos datos, obtenidos en 2025, ofrecen una fotografía actualizada del panorama del dolor crónico que tiene implicancias directas para los equipos de rehabilitación que trabajan con esta población.
Qué se estudió: población, diseño y herramientas de evaluación
Se trata de un estudio transversal realizado en primavera de 2025, dirigido a personas de 16 años o más de la población general alemana. De los 6.663 individuos contactados, aceptaron participar 2.522 (38,3 %), lo que constituye la muestra analizada.
Para clasificar el dolor, se utilizó la versión alemana de la Escala de Dolor Crónico Graduado Revisada (Graded Chronic Pain Scale Revised, GCPS-R), una herramienta validada que permite distinguir distintos grados de severidad e impacto funcional del dolor crónico. La encuesta indagó también sobre el uso de analgésicos de acción central en las últimas cuatro semanas y sobre las fuentes de obtención de medicamentos basados en cannabis.
Qué encontraron: prevalencia del dolor de alto impacto y uso de analgésicos
Los resultados describen un escenario de consumo farmacológico extendido y, en parte, no regulado. Los datos más relevantes son los siguientes:
- Dolor crónico de alto impacto: el 6,6 % de los participantes reportó esta condición según la GCPS-R.
- Opioides débiles: el 7,6 % refirió haberlos tomado en las últimas cuatro semanas, siendo el grupo farmacológico de mayor prevalencia.
- Medicamentos basados en cannabis: el 2,5 % reportó su uso.
- Antidepresivos para el dolor: 1,9 % de los participantes.
- Anticonvulsivantes para el dolor: 1,8 %.
- Opioides fuertes: 1,5 %.
En cuanto a las fuentes de obtención de medicamentos basados en cannabis, los datos muestran una marcada heterogeneidad:
| Fuente de obtención | Porcentaje |
|---|---|
| Receta privada (médico general o especialista) | 53,2 % |
| Cobertura de seguro de salud | 45,2 % |
| Provisión por amigos | 45,2 % |
| Mercado negro | 24,2 % |
| Cultivo propio | 19,4 % |
Cabe señalar que las fuentes no son mutuamente excluyentes: un mismo paciente puede obtener cannabis por más de una vía simultáneamente. Los autores destacan que una proporción considerable de las flores de cannabis utilizadas con fines analgésicos proviene de canales no regulados, lo que incluye el mercado negro y el suministro por parte de terceros.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y rehabilitación
El dolor de alto impacto como punto de partida de la evaluación
El hecho de que el 6,6 % de la población general reporte dolor crónico de alto impacto confirma que esta condición es frecuente en los contextos asistenciales habituales. En la práctica clínica, conviene incorporar de manera sistemática una evaluación del grado de impacto funcional del dolor crónico —no solo de su intensidad— desde la primera consulta. Herramientas como la GCPS-R, o equivalentes validados en el idioma del paciente, permiten identificar a quienes experimentan una mayor interferencia en su vida diaria y orientar mejor los objetivos terapéuticos.
Los pacientes con dolor crónico de alto impacto suelen requerir abordajes interdisciplinarios. El fisioterapeuta o kinesiólogo que trabaja con esta población debe asumir un rol activo en la coordinación con otros profesionales (médicos, psicólogos, trabajadores sociales), especialmente cuando el perfil farmacológico del paciente es complejo.
Implicancias del uso de analgésicos de acción central
Que el 7,6 % de los encuestados haya tomado opioides débiles en el último mes —y el 1,5 % opioides fuertes— es un dato que debe alertar a los profesionales de la rehabilitación. Estos fármacos pueden modificar la percepción del dolor, la fatiga, el equilibrio y la coordinación, afectando directamente la respuesta al ejercicio terapéutico y el riesgo de caídas. Antes de diseñar un programa de rehabilitación, es necesario conocer el tratamiento farmacológico actual del paciente y considerar sus efectos sobre el sistema nervioso central.
El uso de antidepresivos (1,9 %) y anticonvulsivantes (1,8 %) como analgésicos coadyuvantes también es relevante: ambas familias farmacológicas se asocian con dolor de origen central o neuropático, lo que orienta hacia abordajes que consideren la sensibilización central como mecanismo subyacente. En estos casos, la educación en neurociencia del dolor, el ejercicio graduado y las estrategias de regulación del sistema nervioso autónomo pueden tener un papel complementario importante, aunque este estudio no evalúa la eficacia de ninguna intervención en particular.
Cannabis medicinal: una realidad clínica con múltiples aristas
El 2,5 % de uso de medicamentos basados en cannabis puede parecer una cifra modesta, pero en el contexto de la población general adulta representa un número considerable de personas. Lo que resulta especialmente relevante para los profesionales de la rehabilitación es que más de la mitad de quienes usan flores de cannabis con fines analgésicos las obtienen por vías no reguladas: amigos (45,2 %), mercado negro (24,2 %) o cultivo propio (19,4 %).
Esto implica que, en la anamnesis, no basta con preguntar si el paciente “toma medicamentos recetados”. Conviene preguntar de forma abierta y sin juicio sobre el uso de cualquier sustancia para el manejo del dolor, incluyendo el cannabis. Un paciente que autogestiona su dolor con cannabis de fuente no controlada puede estar consumiendo preparados de composición desconocida, con concentraciones variables de tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD), lo que dificulta estimar su efecto real sobre el umbral del dolor, el estado de alerta o la función cognitiva durante la sesión de rehabilitación.
En la práctica, conviene adoptar una actitud de escucha activa y derivar la información relevante al médico tratante cuando corresponda, sin emitir juicios sobre las elecciones del paciente. El objetivo es garantizar la seguridad del proceso rehabilitador.
Precauciones generales en la lectura de estos datos
Este es un estudio transversal basado en una encuesta de la población general alemana, por lo que sus resultados describen asociaciones y prevalencias, pero no permiten establecer relaciones causales. La tasa de participación fue del 38,3 %, lo que introduce un posible sesgo de selección: quienes respondieron podrían diferir sistemáticamente de quienes no lo hicieron, en particular en variables relacionadas con el dolor y el uso de medicamentos. Los datos son autodeclarados, por lo que pueden estar sujetos a subreporte o sobreestimación. Además, los resultados corresponden a la población alemana adulta (≥ 16 años) y no son directamente extrapolables a otros contextos culturales, sanitarios o regulatorios.
Conclusiones aplicables para fisioterapeutas y kinesiólogos
- El dolor crónico de alto impacto afecta a aproximadamente 1 de cada 15 personas en la población general alemana encuestada; su evaluación funcional sistemática con herramientas como la GCPS-R es recomendable desde la primera consulta.
- Una proporción relevante de pacientes con dolor crónico toma analgésicos de acción central (opioides, antidepresivos, anticonvulsivantes); conocer el perfil farmacológico es indispensable para adaptar la intensidad y el diseño del programa de rehabilitación.
- El uso de cannabis con fines analgésicos ocurre con frecuencia fuera de los canales regulados; la anamnesis debe incluir preguntas abiertas sobre el uso de cualquier sustancia para el manejo del dolor, sin presuponer que solo se consumen medicamentos prescritos.
- La presencia de opioides fuertes o cannabis de fuente no controlada en el perfil del paciente obliga a considerar posibles efectos sobre el equilibrio, la coordinación y el estado de alerta durante las sesiones.
- Los resultados de este estudio describen prevalencias en población general alemana y no permiten generalizaciones directas a otros países ni a poblaciones clínicas específicas; tampoco establecen causalidad.


