Un modelo que combina radiómica ecográfica del primer trimestre con variables clínicas simples —como el índice de masa corporal (IMC) y los hábitos de ejercicio— logró predecir con alta precisión la diástasis de rectos abdominis (DRA) a los 42 días posparto, abriendo la posibilidad de estratificar el riesgo desde etapas muy tempranas del embarazo para orientar intervenciones preventivas individualizadas.
Qué se estudió: modelo predictivo de DRA basado en ecografía y radiómica en el primer trimestre
Este estudio prospectivo de un solo centro reclutó a 428 mujeres embarazadas entre las semanas 5 y 8 de gestación. Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a una cohorte de entrenamiento (n = 300) y una cohorte de prueba (n = 128). A partir de imágenes ecográficas bidimensionales en escala de grises de la pared abdominal —específicamente del músculo recto abdominal y la línea alba— se extrajeron características radiómicas para construir dos puntuaciones: Radscore1 (derivado del recto abdominal) y Radscore2 (derivado de la línea alba). Estas puntuaciones se integraron con el IMC en el primer trimestre y los hábitos de ejercicio habitual para generar un modelo combinado clínico-radiómico.
La radiómica es una disciplina que extrae de forma automatizada un gran número de características cuantitativas de imágenes médicas —como textura, forma e intensidad— que no son perceptibles a simple vista. El desempeño del modelo fue evaluado mediante el área bajo la curva ROC (AUC, por sus siglas en inglés, Area Under the Curve), validación cruzada de 10 pliegues, prueba de Hosmer-Lemeshow, curvas de calibración y análisis de curvas de decisión. La variable de desenlace fue la presencia de DRA a los 42 días posparto, medida por la distancia interrectos (DIRi). También se analizó mediante correlación de Spearman la asociación entre las variables del modelo y la DIRi posparto.
Resultados: alta capacidad predictiva y sistema de puntuación de riesgo
El modelo combinado alcanzó un AUC de 0,892 en la cohorte de entrenamiento y de 0,859 en la cohorte de prueba, lo que indica una capacidad discriminativa alta y consistente entre ambas cohortes.
Los cuatro factores resultaron independientemente asociados con el desarrollo de DRA:
- Radscore1 ≥ 2,73: 3 puntos en el sistema de puntuación de riesgo
- Radscore2 ≥ 1,85: 1 punto
- IMC en el primer trimestre ≥ 24 kg/m²: 1 punto
- Ausencia de hábitos regulares de ejercicio: 1 punto
El ejercicio regular mostró una asociación protectora frente al desarrollo de DRA. La incidencia de DRA aumentó significativamente conforme aumentaba la puntuación de riesgo total (prueba de tendencia, p < 0,001). Además, Radscore1, Radscore2, el IMC en el primer trimestre y el grosor del recto abdominal mostraron correlaciones positivas con la DIRi posparto.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
Identificación precoz del riesgo de diástasis: nuevas posibilidades para la evaluación prenatal
La posibilidad de predecir la DRA ya en las semanas 5 a 8 de gestación representa un cambio de paradigma respecto a la práctica actual, donde la evaluación de la diástasis suele realizarse en el posparto inmediato o tardío, cuando el daño ya está establecido. Si en el futuro este tipo de modelos estuviera disponible en entornos clínicos, el fisioterapeuta o kinesiólogo que trabaja en salud de la mujer podría recibir información sobre el perfil de riesgo de una paciente embarazada mucho antes del parto, lo que permitiría diseñar estrategias preventivas desde el primer trimestre.
En la práctica actual, y aunque el modelo radiómico requiere equipamiento específico y validación adicional, los hallazgos sí refuerzan la importancia clínica de dos variables fácilmente accesibles en la consulta: el IMC al inicio del embarazo y los hábitos de actividad física. Ambas variables resultaron independientemente asociadas con el desarrollo de DRA, lo que refuerza su valor como indicadores de riesgo que el profesional puede abordar desde las primeras visitas del embarazo.
El ejercicio regular como factor protector: implicancias para la prescripción prenatal
El hallazgo de que el ejercicio regular mostró una asociación protectora frente a la DRA es clínicamente relevante, aunque se debe ser preciso: este estudio muestra una asociación, no una relación causal. No es posible concluir, a partir de estos datos, que prescribir ejercicio prevendrá la DRA en toda paciente embarazada. Sin embargo, sí es coherente con la evidencia acumulada sobre los beneficios del ejercicio prenatal supervisado en la salud de la pared abdominal.
Para el profesional de la rehabilitación, esto apoya la incorporación sistemática de la anamnesis sobre hábitos de actividad física en la evaluación prenatal, así como la orientación hacia programas de ejercicio prenatal apropiados para cada paciente, considerando el trimestre, el estado de salud general y las guías clínicas vigentes. No se trata de prescribir ejercicio intenso ni de un tipo específico, sino de fomentar la actividad física regular y supervisada como parte del cuidado prenatal.
IMC al inicio del embarazo: un marcador de riesgo accesible en la primera consulta
El sistema de puntuación asigna 1 punto a un IMC ≥ 24 kg/m² en el primer trimestre. Este es un dato que cualquier profesional de salud puede obtener en la primera consulta, sin necesidad de tecnología adicional. En pacientes con sobrepeso al inicio del embarazo, conviene prestar atención especial a la salud de la pared abdominal y considerar una evaluación más exhaustiva de la función del core y el suelo pélvico a lo largo del embarazo y en el posparto.
DIRi y grosor del recto abdominal como variables de seguimiento ecográfico
El estudio encontró que el grosor del recto abdominal y las puntuaciones radiómicas se correlacionaron positivamente con la DIRi posparto. Aunque la radiómica no está aún disponible como herramienta de uso rutinario en la mayoría de los entornos clínicos de fisioterapia, la ecografía de la pared abdominal como método de evaluación sí es una competencia cada vez más integrada en la práctica clínica especializada en salud de la mujer. La medición de la DIRi mediante ecografía en el posparto es el método de referencia para el diagnóstico de DRA, y los hallazgos de este estudio refuerzan su valor.
Sistema de estratificación del riesgo: potencial herramienta para la comunicación interdisciplinaria
El sistema de puntuación propuesto —con una escala de 0 a 6 puntos— ofrece una forma estructurada de comunicar el riesgo entre profesionales. En un equipo interdisciplinario (obstetricia, matronería, fisioterapia, kinesiología), contar con una puntuación objetiva podría facilitar la derivación oportuna hacia programas de rehabilitación prenatal o el seguimiento posparto reforzado en pacientes de mayor riesgo. No obstante, este sistema aún no está validado para su uso clínico independiente, y su implementación deberá esperar estudios de validación multicéntrica.
Limitaciones del estudio
Los propios autores señalan que se trata de un estudio de un solo centro y advierten explícitamente que los hallazgos requieren validación en cohortes multicéntricas independientes antes de su implementación clínica. Esto es fundamental: los resultados no deben extrapolarse a otros contextos poblacionales ni utilizarse como base para tomar decisiones clínicas individuales hasta que el modelo sea validado externamente. Además, la radiómica como tecnología requiere software especializado y estandarización de los protocolos de adquisición ecográfica, lo que actualmente limita su aplicabilidad en la mayoría de los entornos de fisioterapia y kinesiología.
Conclusiones aplicables a la práctica clínica
- Un modelo clínico-radiómico basado en ecografía del primer trimestre predijo la DRA a los 42 días posparto con AUC de 0,892 (entrenamiento) y 0,859 (prueba), aunque requiere validación multicéntrica antes de su uso clínico.
- El ejercicio regular en el primer trimestre mostró una asociación protectora frente a la DRA; esto refuerza —sin establecer causalidad— la pertinencia de incluir la actividad física prenatal supervisada como parte del cuidado integral de la embarazada.
- El IMC ≥ 24 kg/m² al inicio del embarazo es un marcador de riesgo accesible que conviene registrar sistemáticamente en la evaluación prenatal para orientar un seguimiento más estrecho de la pared abdominal.
- La ecografía de la pared abdominal y la medición de la DIRi posparto son herramientas de evaluación relevantes que los profesionales especializados en salud de la mujer deben continuar incorporando en su práctica.
- El sistema de puntuación de riesgo propuesto (escala de 0 a 6 puntos) podría, una vez validado, facilitar la comunicación interdisciplinaria y la derivación oportuna a programas de rehabilitación prenatal y posparto.
- No se deben generalizar estos resultados más allá de la población estudiada ni utilizarlos como única base para decisiones clínicas individuales.


