Resumen
Antecedentes: La extracción de dispositivos de clavícula es un procedimiento secundario estándar después de la fijación de una fractura; sin embargo, la toma de decisiones clínicas con respecto a las indicaciones, el momento, las imágenes y las recomendaciones posoperatorias sigue siendo muy variable. A pesar de la frecuencia de esta intervención, hasta la fecha ningún estudio ha evaluado sistemáticamente los patrones de práctica en el mundo real entre los cirujanos de hombro y traumatología en la región de habla alemana. El propósito de este estudio fue evaluar las indicaciones actuales, el momento preferido, las estrategias de imagen y las recomendaciones posoperatorias relacionadas con la extracción de dispositivos de clavícula.
Métodos: Se distribuyó una encuesta transversal basada en la web a los miembros de la Sociedad de Hombro y Codo de habla alemana (DVSE). El cuestionario evaluó los datos demográficos del cirujano, la experiencia quirúrgica, el volumen anual de extracción de hardware, las indicaciones de extracción (generales y absolutas), el momento preferido, las modalidades de imágenes utilizadas para la planificación preoperatoria, la influencia de la ubicación de la fractura y las recomendaciones para volver a practicar deportes. Sólo se incluyeron respuestas completas en el análisis final.
Resultados: Un total de 198 cirujanos completaron la encuesta. La irritación (90,9%) y la preferencia del paciente (87,9%) fueron las indicaciones seleccionadas con mayor frecuencia para la extracción del hardware, mientras que la infección (56,6%) fue la indicación absoluta predominante para la extracción. La mayoría de los cirujanos estaban a favor de retrasar la extracción: el 38,9% recomendó la extracción del hardware después de más de 18 meses y el 42,9% confió en la consolidación radiográfica como el principal determinante de cuándo retirar el hardware. Las radiografías se obtuvieron de forma rutinaria (99,0%), mientras que las tomografías computarizadas se utilizaron selectivamente (37,4%), particularmente para procedimientos electivos tempranos. La mayoría de los encuestados no informaron diferencias específicas de la ubicación de la fractura en la frecuencia de eliminación, aunque las fracturas laterales fueron las más citadas entre las que indicaron variación. Las recomendaciones para volver al deporte variaron ampliamente, y la mayoría de los cirujanos permitieron la reanudación de la actividad deportiva entre 6 y 12 semanas después de la operación.
Conclusión: A pesar del gran volumen de procedimientos de extracción de dispositivos de clavícula, las estrategias de manejo siguen siendo heterogéneas, lo que subraya la incertidumbre persistente en las indicaciones, el momento, los protocolos de imágenes y los consejos para el regreso al deporte.
Palabras clave: Fractura de clavícula; Eliminación de hardware; Imágenes; Retiro de implantes; Patrones de práctica; Regreso al deporte; Momento.



