En pacientes con dolor lumbar crónico inespecífico que realizan ejercicio en casa, agregar inyecciones paravertebrales de ozono no demostró ventajas estadísticamente significativas sobre las modalidades electrotérmicas pasivas en términos de discapacidad funcional ni de intensidad del dolor. Este hallazgo, proveniente de un ensayo piloto, invita a la reflexión sobre el valor añadido de ambas intervenciones adjuntas cuando ya existe un programa de ejercicio estructurado.
Qué se estudió: diseño, población e intervenciones del ensayo piloto
Se trata de un ensayo controlado aleatorizado piloto, lo que significa que fue diseñado principalmente para explorar la viabilidad del protocolo y obtener estimaciones preliminares de efecto, no para proporcionar conclusiones definitivas. Participaron 64 adultos con dolor lumbar crónico inespecífico (DLCI), una condición que constituye una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial.
Todos los participantes recibieron un programa estandarizado de ejercicio en el hogar como base común. A partir de ahí, fueron asignados aleatoriamente a uno de dos grupos adjuntos:
- Grupo de inyecciones de ozono: tres sesiones semanales de inyecciones paravertebrales de ozono medicinal.
- Grupo de modalidades electrotérmicas pasivas: diez sesiones de modalidades electrotérmicas pasivas (como pueden ser calor superficial, ultrasonido, TENS u otras técnicas similares, aunque el artículo no especifica cuáles).
El resultado primario fue la discapacidad funcional, medida con el Oswestry Disability Index (ODI, versión 2.1a) a los 3 meses post-intervención. Los resultados secundarios incluyeron la intensidad del dolor evaluada mediante la Escala Visual Analógica (EVA) a 1, 3 y 6 meses.
Resultados: sin diferencias estadísticamente significativas entre grupos
El análisis estadístico empleado fue un ANCOVA (análisis de covarianza) ajustado por la puntuación basal del ODI, la edad y el índice de masa corporal (IMC).
En cuanto a la discapacidad funcional a los 3 meses (resultado primario), no se detectó una diferencia estadísticamente significativa entre grupos:
- Diferencia de medias ajustada (DM): 2,67 puntos en el ODI
- Intervalo de confianza del 95%: -1,40 a 6,74
- Valor p: 0,195
En cuanto a la intensidad del dolor medida con la EVA, tampoco se encontraron diferencias estadísticamente significativas en ningún punto de seguimiento:
- Al mes: p = 0,095
- A los 3 meses: DM ajustada 0,18 (IC 95%: -1,03 a 1,39); p = 0,767
- A los 6 meses: p = 0,119
Todos los valores de p superaron el umbral convencional de significación estadística (0,05), y los intervalos de confianza incluyen el cero en todos los casos, lo que refuerza la ausencia de diferencias detectables entre ambas estrategias adjuntas.
Qué significa para la práctica clínica en rehabilitación lumbar
Esta sección merece una lectura cuidadosa, porque los resultados son relevantes para la toma de decisiones clínicas cotidianas, aunque deben interpretarse con prudencia dado el diseño piloto del estudio.
El ejercicio como eje central del tratamiento
Un aspecto central de este estudio es que ambos grupos realizaron el mismo programa de ejercicio en casa. La ausencia de diferencias entre los grupos no permite concluir que el ozono o las modalidades pasivas sean ineficaces en términos absolutos, pero sí sugiere que —al menos en esta muestra— ninguna de las dos intervenciones adjuntas aportó un beneficio diferencial claro sobre la otra cuando el ejercicio ya estaba presente.
Para los fisioterapeutas y kinesiólogos, esto refuerza la idea, ya consolidada en la evidencia sobre DLCI, de que el ejercicio terapéutico debe ser el pilar del tratamiento. Las intervenciones adjuntas, sean activas o pasivas, deberían justificarse por su valor añadido real para cada paciente.
Reflexión sobre el uso de modalidades electrotérmicas pasivas
Las modalidades electrotérmicas pasivas son ampliamente utilizadas en los servicios de kinesiología y fisioterapia para el DLCI. Este estudio muestra que, en el contexto de un programa de ejercicio en casa, su efecto sobre la discapacidad y el dolor no fue estadísticamente diferente al de las inyecciones de ozono. Conviene recordar que el estudio no incluyó un grupo control de solo ejercicio, por lo que no es posible determinar si las modalidades pasivas añadieron beneficio real al ejercicio por sí solas. Esta limitación es señalada explícitamente por los propios autores.
En la práctica, esto invita a reflexionar sobre la indicación rutinaria de estas modalidades como complemento obligatorio: ¿aportan valor clínico genuino al paciente que ya hace ejercicio? La respuesta, con base en este estudio piloto, no puede darse de forma definitiva, pero abre una pregunta válida para el razonamiento clínico.
Inyecciones de ozono: ¿cuándo considerarlas?
Las inyecciones paravertebrales de ozono tienen una larga historia de uso clínico, especialmente en algunos contextos europeos y latinoamericanos. Sin embargo, este estudio no encontró que tres sesiones de ozono fueran superiores a diez sesiones de modalidades pasivas en pacientes con DLCI que ya hacían ejercicio. Los fisioterapeutas y kinesiólogos que trabajan en equipos interdisciplinarios pueden usar esta información para contextualizar las expectativas del paciente y del equipo médico respecto a esta intervención.
Dado que se trata de una intervención invasiva (inyecciones), y que no mostró ventajas significativas sobre una intervención no invasiva en este estudio piloto, el principio de precaución sugiere que su indicación debería reservarse para casos con justificación clínica clara, dentro de equipos con formación específica y con información adecuada al paciente sobre la evidencia disponible.
Consideraciones sobre la población y la generalización
Los participantes fueron adultos con DLCI, pero el artículo no detalla características clínicas adicionales como cronicidad, nivel basal de discapacidad, comorbilidades o historial de tratamientos previos. Por tanto, los resultados no deben generalizarse a poblaciones con características muy distintas (por ejemplo, pacientes con dolor lumbar agudo, con componente radicular importante o con alta carga de factores psicosociales). La aplicabilidad clínica queda acotada a perfiles similares a los del estudio.
Adherencia al ejercicio en casa: una variable no abordada
El protocolo incluyó un programa estandarizado de ejercicio domiciliario para todos los participantes, pero el artículo —al menos en su resumen— no reporta datos sobre la adherencia a dicho programa. En la práctica clínica, la adherencia al ejercicio en casa es altamente variable y puede influir decisivamente en los resultados. Conviene tener presente que el efecto real del tratamiento adjunto puede verse enmascarado o amplificado según el nivel de cumplimiento del ejercicio por parte de cada paciente.
Limitaciones del estudio que condicionan su interpretación
- Diseño piloto con muestra pequeña (n = 64): el estudio no tenía poder estadístico suficiente para detectar diferencias clínicamente relevantes con certeza. La ausencia de significación estadística no equivale a equivalencia terapéutica demostrada.
- Ausencia de grupo control de solo ejercicio: sin este brazo, no es posible cuantificar el aporte específico de cada intervención adjunta. Los propios autores señalan que estudios futuros deben incluirlo.
- Características no detalladas de las modalidades pasivas: el resumen no especifica qué modalidades electrotérmicas se utilizaron, lo que limita la replicabilidad y la interpretación clínica.
- Carácter exploratorio: los autores son explícitos en que se requieren ensayos definitivos, multicéntricos y con mayor tamaño muestral para extraer conclusiones firmes.
Conclusiones aplicables para fisioterapeutas y kinesiólogos
- En este ensayo piloto sobre DLCI, no se detectaron diferencias estadísticamente significativas entre añadir inyecciones paravertebrales de ozono o modalidades electrotérmicas pasivas a un programa de ejercicio en casa, ni en discapacidad funcional (ODI) ni en dolor (EVA) hasta los 6 meses.
- El ejercicio terapéutico estructurado permanece como el elemento central del tratamiento del DLCI; las intervenciones adjuntas deben evaluarse por su valor clínico añadido real para cada paciente.
- La ausencia de un grupo de solo ejercicio impide determinar si alguna de las dos intervenciones adjuntas aportó beneficio adicional al ejercicio por sí sola.
- Dado el diseño piloto y el tamaño muestral reducido, estos hallazgos son preliminares y no permiten extraer conclusiones definitivas ni sobre equivalencia ni sobre superioridad entre las intervenciones.
- Se necesitan ensayos clínicos más amplios, con múltiples brazos y un control de solo ejercicio, para orientar con mayor solidez la práctica clínica en este campo.


