Las escalas genéricas de hombro no son suficientes para determinar si un atleta con inestabilidad glenohumeral ha regresado realmente a su nivel de rendimiento previo a la lesión. Este comentario editorial, basado en los hallazgos de una revisión sistemática reciente, plantea la necesidad urgente de incorporar medidas de resultado específicas para el deporte en la evaluación quirúrgica de esta población.
Qué se estudió: inestabilidad de hombro en atletas de contacto
Este texto corresponde a un comentario editorial que interpreta y amplía los hallazgos de una revisión sistemática reciente sobre el reporte de resultados en cirugía de inestabilidad glenohumeral en atletas. La inestabilidad de hombro afecta de manera desproporcionada a atletas jóvenes que practican deportes de contacto y colisión, una población cuyas demandas funcionales van mucho más allá de la recuperación de la movilidad y la estabilidad básicas del hombro.
El editorial no describe una intervención propia ni una muestra original, sino que comenta los resultados de esa revisión sistemática, cuyos hallazgos cuantitativos se presentan a continuación.
Qué encontraron: las escalas convencionales dominan, pero miden poco lo que importa
La revisión sistemática citada en el editorial reveló un patrón preocupante en la literatura sobre cirugía de inestabilidad de hombro en atletas:
- Las escalas de resultado reportadas por el paciente de carácter genérico dominaron ampliamente el reporte de resultados en los estudios analizados.
- Menos de la mitad de los estudios reportaron el retorno al deporte (return to sport, RTS) como variable de resultado.
- Solo el 15% de los estudios incluyó medidas objetivas de rendimiento deportivo específico.
Las escalas más utilizadas —como el ASES (American Shoulder and Elbow Surgeons), la escala de Rowe y el WOSI (Western Ontario Shoulder Instability Index)— fueron señaladas como insuficientes para capturar aspectos clave del resultado deportivo, incluyendo:
- El retorno al nivel previo a la lesión.
- El rendimiento atlético real durante la competición.
- La durabilidad del retorno al deporte a lo largo del tiempo.
Qué significa para la práctica clínica: repensar cómo medimos el éxito terapéutico en atletas
Esta es la implicancia central del editorial y la que más debería interpelar a fisioterapeutas y kinesiólogos que trabajan en rehabilitación deportiva o en equipos interdisciplinarios de manejo de la inestabilidad glenohumeral.
El problema de medir “función del hombro” en lugar de “rendimiento del atleta”
Cuando se trabaja con un atleta de contacto que ha sido operado por inestabilidad de hombro, es habitual utilizar escalas como el ASES o el Rowe para monitorear la evolución y tomar decisiones sobre el alta o el retorno a la actividad. Sin embargo, estas herramientas fueron diseñadas para poblaciones generales o mixtas, y capturan principalmente síntomas, rango de movimiento y función cotidiana. No están calibradas para detectar si un jugador de rugby puede ejecutar un placaje con la misma potencia y seguridad que antes de la cirugía, o si un lanzador de béisbol mantiene la velocidad y el control de su lanzamiento.
El editorial subraya que un hombro que “funciona bien” según estas escalas puede seguir siendo un hombro que “no rinde igual” en el contexto deportivo específico del atleta. Esta brecha entre función y rendimiento es precisamente lo que las escalas convencionales no logran cerrar.
Hacia un modelo de evaluación de tres componentes
Los autores proponen que los resultados en atletas deben combinar obligatoriamente tres elementos:
- Escalas de resultado reportadas por el paciente específicas para el deporte: no basta con las escalas genéricas; se necesitan instrumentos sensibles a las demandas particulares de cada disciplina deportiva.
- Definiciones claras y estandarizadas de retorno al deporte: distinguiendo entre retorno al entrenamiento, retorno a la competición y retorno al mismo nivel de rendimiento previo a la lesión. Sin esta distinción, el dato de “retorno al deporte” es ambiguo y potencialmente engañoso.
- Medidas objetivas de rendimiento deportivo específico: que evalúen variables concretas del gesto deportivo, como fuerza de lanzamiento, velocidad de brazada, capacidad de tackle u otros indicadores cuantificables según el deporte y la posición del atleta.
Para el fisioterapeuta o kinesiólogo que trabaja en la fase de rehabilitación tardía y en la preparación para el retorno a la competición, este enfoque implica un cambio concreto: el criterio de alta no puede basarse únicamente en puntuaciones de escalas genéricas, sino que debe incluir pruebas funcionales y de rendimiento adaptadas al deporte del paciente.
Implicancias para la evaluación clínica en rehabilitación deportiva
Conviene revisar el arsenal de herramientas de evaluación que se utilizan habitualmente con atletas que han tenido cirugía de inestabilidad glenohumeral. Algunas recomendaciones que se desprenden del editorial incluyen:
- Incorporar escalas específicas para el deporte desde las primeras etapas de la rehabilitación, no solo al alta.
- Definir con claridad, junto al equipo médico y al atleta, qué significa “retorno exitoso” para ese deportista en particular: ¿volver a entrenar? ¿competir? ¿rendir al mismo nivel?
- Diseñar y aplicar pruebas funcionales específicas según el deporte y la posición del atleta, que permitan objetivar el rendimiento real del hombro bajo condiciones de demanda similares a la competición.
- No asumir que una puntuación elevada en el ASES o en la escala de Rowe equivale a un retorno deportivo exitoso, especialmente en atletas de alto rendimiento o de deportes de colisión.
Inteligencia artificial como herramienta de seguimiento personalizado
El editorial menciona que la inteligencia artificial (IA) podría mejorar la evaluación al adaptar dinámicamente el seguimiento a las características del atleta, incluyendo su deporte y su posición específica. Si bien esta aplicación es todavía prospectiva y no se describen herramientas concretas disponibles en la práctica actual, abre una línea de desarrollo relevante para la fisioterapia y la kinesiología deportiva en los próximos años.
Limitaciones a considerar
Es importante señalar que este texto es un comentario editorial, no un estudio original ni una revisión sistemática propia. Sus argumentos se basan en los datos de una revisión sistemática citada pero no detallada en el abstract disponible. Por tanto:
- No es posible evaluar la calidad metodológica de la revisión subyacente a partir de este material.
- Los datos numéricos citados (menos del 50% de estudios reportando RTS; 15% con medidas objetivas de rendimiento) provienen de esa revisión y no pueden verificarse con el material disponible.
- Las propuestas del editorial son recomendaciones expertas, no conclusiones derivadas de un ensayo clínico o una revisión con metaanálisis.
- La aplicabilidad directa a contextos específicos de práctica clínica dependerá de los recursos disponibles y de la existencia de instrumentos validados para cada deporte.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- Las escalas genéricas de hombro como el ASES, Rowe y WOSI son insuficientes para evaluar el éxito del tratamiento en atletas con inestabilidad glenohumeral, ya que no capturan rendimiento deportivo específico, nivel de retorno prelesión ni durabilidad del retorno.
- Menos de la mitad de los estudios en esta área reportan el retorno al deporte como variable, y solo el 15% incluye medidas objetivas de rendimiento: esto refleja una brecha importante en la evaluación clínica e investigativa actual.
- La evaluación de resultados en atletas debería combinar escalas específicas para el deporte, definiciones claras de retorno al deporte y medidas objetivas de rendimiento adaptadas a cada disciplina y posición.
- En la práctica de rehabilitación, no debe equipararse una buena puntuación en escalas convencionales con un retorno deportivo exitoso, especialmente en deportes de contacto y colisión.
- La incorporación de criterios de retorno al deporte basados en rendimiento deportivo objetivo es una necesidad clínica concreta, no solo una aspiración investigativa.
- La inteligencia artificial se menciona como una herramienta potencial para personalizar el seguimiento, aunque su implementación práctica está aún en desarrollo.


