Los porteros de fútbol de nivel secundario sufren lesiones en el miembro superior con una frecuencia 4,1 veces mayor que los jugadores de campo, lo que subraya la necesidad de estrategias de prevención específicas para esta posición desde edades tempranas.
Lesiones de miembro superior en porteros adolescentes: una carga desproporcionada
Qué se estudió: población, diseño y período de seguimiento
El estudio analizó datos del sistema de vigilancia epidemiológica National High School Reporting Information Online (RIO), una base de datos nacional de lesiones deportivas en atletas de nivel secundario en Estados Unidos. El período de análisis abarcó diez años, de 2008 a 2018, e incluyó un total de 10.355 lesiones de fútbol registradas en ese intervalo.
El objetivo fue comparar la prevalencia, las características y los desenlaces de las lesiones del miembro superior (MS) entre porteros y jugadores de campo, y evaluar si existían diferencias según el sexo dentro del grupo de porteros. Se definió lesión de MS como toda lesión en hombro, brazo o codo que resultara en al menos un día de ausencia deportiva; las lesiones distales al codo quedaron excluidas. Para la comparación entre grupos se empleó la prueba chi-cuadrado, con un nivel de significación estadística fijado en α = 0,05.
Resultados: cuánto más frecuentes y cómo se presentan estas lesiones
Del total de lesiones registradas, 266 comprometieron el miembro superior. Los porteros presentaron una proporción significativamente mayor de lesiones de MS en comparación con los jugadores de campo: 8,0 % frente a 1,9 % (p < 0,001), lo que representa una carga 4,1 veces superior.
Al caracterizar las lesiones de los porteros, los hallazgos más relevantes fueron:
- Contexto de ocurrencia: el 58 % de las lesiones sucedió durante la competencia, no en los entrenamientos.
- Localización anatómica: el hombro y el brazo concentraron el 84 % de los casos.
- Mecanismo: el 94 % de las lesiones fue de origen traumático, asociado principalmente a maniobras de buceo (diving) o caídas sobre la extremidad superior extendida.
- Tiempo de recuperación: los porteros requirieron con mayor frecuencia más de 22 días para recuperarse en comparación con los jugadores de campo.
- Retorno al deporte: a pesar de los tiempos de recuperación más prolongados, los porteros tuvieron una tasa de retorno al deporte significativamente mayor que los jugadores de campo (93,6 % frente a 79,9 %, p = 0,006).
No se observaron diferencias estadísticamente significativas en la prevalencia de lesiones de MS entre porteras y porteros masculinos.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
Evaluación diferenciada del portero adolescente
Estos datos confirman que el portero no puede ser evaluado con los mismos criterios que el resto del equipo. Su perfil de lesión es estructuralmente distinto: el hombro y el brazo son las zonas de mayor riesgo, y el mecanismo dominante es el traumatismo por caída o buceo. En la evaluación inicial y en los controles periódicos, conviene prestar atención específica a la estabilidad glenohumeral, la integridad del manguito rotador y la capacidad de absorción de impacto en la extremidad superior, especialmente en porteros que están en período de crecimiento y cuyas estructuras osteoarticulares aún se encuentran en maduración.
Dado que el 94 % de las lesiones fue traumático y asociado a patrones de movimiento muy concretos, la anamnesis debe indagar activamente sobre el volumen de entrenamiento específico de portero (cantidad de sesiones de buceo, superficies de juego, técnica de caída) como parte del perfil de riesgo individual.
Prevención orientada al mecanismo: la caída y el buceo
El hallazgo de que casi todos los casos traumáticos se asociaron a caídas sobre la extremidad extendida o a maniobras de buceo tiene una implicancia preventiva directa. Los programas de acondicionamiento para porteros adolescentes deberían incorporar:
- Entrenamiento de técnica de caída (fall technique training): enseñar al portero a amortiguar el impacto con el cuerpo en lugar de apoyar la mano o el brazo extendido, utilizando progresiones controladas sobre distintas superficies.
- Fortalecimiento de la musculatura estabilizadora del hombro, con énfasis en el manguito rotador y los estabilizadores de la escápula, que permiten una mejor disipación de las fuerzas de impacto.
- Trabajo propioceptivo y de control neuromuscular del complejo del hombro, especialmente en condiciones de fatiga, ya que muchas lesiones ocurren en competencia, donde la carga acumulada es mayor.
Estos componentes deberían incluirse en el calentamiento específico de porteros y en la planificación anual de la temporada, no limitarse a la rehabilitación post-lesión.
Rehabilitación y criterios de retorno al deporte
La tasa de retorno al deporte de los porteros fue notablemente alta (93,6 %), aunque con tiempos de recuperación más prolongados que los jugadores de campo. Esto plantea una consideración clínica relevante: en este grupo, la decisión de retorno no debe basarse únicamente en la resolución del dolor o en el tiempo transcurrido, sino en la capacidad funcional específica del rol. Un portero que regresa al juego sin haber recuperado la técnica segura de caída y la estabilidad de hombro bajo carga dinámica tiene un riesgo potencial de relesión.
Los criterios de retorno al deporte en porteros adolescentes con lesión de hombro o brazo deberían incluir pruebas funcionales orientadas a las demandas del puesto: capacidad de realizar maniobras de buceo controladas, lanzamientos con potencia y precisión, y respuesta a perturbaciones inesperadas de la extremidad superior. Dado que el artículo no especifica los tipos exactos de lesión, conviene adaptar estos criterios al diagnóstico clínico de cada caso.
Contexto de mayor riesgo: la competencia
El hecho de que el 58 % de las lesiones ocurriera durante la competencia —y no en el entrenamiento— sugiere que la intensidad y la imprevisibilidad propias del juego real incrementan el riesgo. Esto tiene implicaciones para la preparación pretemporada: no basta con entrenar las habilidades técnicas; es necesario exponer al portero a situaciones de alta intensidad y fatiga en un entorno controlado, para que los patrones de caída y protección se automaticen bajo condiciones similares a las del partido.
Ausencia de diferencias por sexo: una perspectiva integradora
La falta de diferencias significativas en la prevalencia de lesiones entre porteras y porteros masculinos es un dato relevante, ya que indica que el riesgo en esta posición parece estar determinado por las demandas del rol más que por el sexo del jugador. Esto sugiere que los programas de prevención diseñados para porteros adolescentes deberían aplicarse de forma transversal, independientemente del sexo, sin asumir que las porteras tienen un perfil de riesgo distinto al de sus pares masculinos.
Limitaciones del estudio
Los propios datos del sistema RIO tienen limitaciones inherentes a los sistemas de vigilancia epidemiológica: la información depende del registro realizado por los entrenadores o profesionales designados en cada institución, lo que puede introducir variabilidad en la calidad del dato. El estudio excluye las lesiones distales al codo, por lo que la carga real de lesiones de MS en porteros podría ser mayor si se consideraran muñeca, mano y dedos. Además, al tratarse de un análisis basado en proporciones de lesiones reportadas (no en tasas por exposición-atleta), la comparación entre porteros y jugadores de campo puede estar influenciada por diferencias en el tiempo de exposición real de cada subgrupo. Finalmente, la base de datos no permite identificar el tipo específico de lesión (fractura, luxación, lesión ligamentaria, etc.), lo que limita la posibilidad de traducir directamente los resultados a protocolos clínicos detallados.
Conclusiones aplicables a la práctica
- Los porteros de fútbol de nivel secundario tienen una carga de lesiones de miembro superior 4,1 veces mayor que los jugadores de campo, con el hombro como zona más afectada (84 % de los casos).
- El mecanismo predominante es traumático (94 %), asociado a caídas sobre la extremidad extendida y maniobras de buceo, lo que orienta directamente el foco de la prevención.
- Conviene incluir en los programas de acondicionamiento de porteros adolescentes el entrenamiento sistemático de técnica de caída y el fortalecimiento de la musculatura estabilizadora del hombro.
- Los criterios de retorno al deporte en porteros deben incluir pruebas funcionales específicas del rol, no solo la ausencia de dolor, dado que los tiempos de recuperación son más prolongados que en jugadores de campo.
- El riesgo de lesión en esta posición parece estar determinado por las demandas del rol independientemente del sexo, por lo que los programas preventivos deben aplicarse por igual a porteros y porteras.
- La mayoría de las lesiones ocurrió en competencia, lo que refuerza la necesidad de preparar al portero para situaciones de alta intensidad desde el entrenamiento.


