La estimulación de la médula espinal puede realizarse de forma segura en pacientes portadores de una derivación ventriculoperitoneal, siempre que se lleve a cabo una evaluación multidisciplinaria y una planificación procedimental cuidadosa. Este reporte de caso suma evidencia a una literatura aún escasa sobre el uso de terapias de neuromodulación en pacientes con complejidad médica significativa.
Qué se estudió: paciente, contexto clínico y procedimiento
Se trata de un reporte de caso único, diseño que describe la experiencia clínica con una paciente individual y no permite generalizar sus resultados a otras poblaciones. La paciente era una mujer de 58 años con diagnóstico de hidrocefalia comunicante y antecedente de colocación de una derivación ventriculoperitoneal (DVP), que se presentó con dolor lumbar crónico refractario al tratamiento médico conservador. Ante la ausencia de respuesta a las terapias convencionales, el equipo tratante evaluó la indicación de estimulación de la médula espinal (EMS), una técnica de neuromodulación aprobada para el manejo del dolor crónico resistente al tratamiento conservador.
La paciente recibió la implantación permanente del sistema de EMS bajo anestesia general. El artículo no especifica el nivel de implantación, los parámetros de estimulación ni la duración del seguimiento posoperatorio con precisión numérica, por lo que estos datos no se reportan aquí.
Qué encontraron: resultados clínicos tras la implantación
La intervención transcurrió sin complicaciones. En el seguimiento posterior al procedimiento, la paciente reportó un excelente control del dolor y no se evidenciaron signos de disfunción de la derivación ventriculoperitoneal ni compromiso neurológico. El artículo no proporciona datos cuantitativos adicionales sobre escalas de dolor, porcentaje de reducción del dolor ni parámetros funcionales, por lo que el resultado se describe en los términos cualitativos que los propios autores utilizan.
Qué significa para la práctica clínica: evaluación, planificación y precauciones en pacientes con DVP
Este es el aspecto más relevante del reporte para los profesionales de la rehabilitación y el manejo del dolor crónico. Aunque se trata de un único caso y sus conclusiones deben interpretarse con la cautela propia de este diseño, el caso ilustra consideraciones clínicas concretas que conviene conocer.
Población que podría beneficiarse
Los pacientes con derivaciones ventriculoperitoneales que desarrollan dolor crónico refractario representan un grupo de alta complejidad médica. La presencia de una DVP ha sido históricamente señalada como un factor que complica los procedimientos espinales, incluyendo la EMS, debido al riesgo teórico de alteraciones en la dinámica del líquido cefalorraquídeo, infección o disfunción del sistema de derivación. Este caso sugiere que la EMS no está necesariamente contraindicada en esta población, pero requiere una valoración individualizada y rigurosa.
Rol de la evaluación multidisciplinaria
Los autores destacan que el éxito del procedimiento se apoyó en una evaluación multidisciplinaria previa y en una planificación procedimental cuidadosa. Para los equipos de rehabilitación y manejo del dolor, esto implica que la derivación a este tipo de intervención debe coordinarse entre neurocirugía, neurología, anestesiología y los profesionales tratantes del dolor crónico. No se describe en el artículo qué aspectos específicos fueron evaluados ni qué criterios se utilizaron para considerar segura la intervención, por lo que conviene consultar protocolos institucionales y la literatura especializada al enfrentar casos similares.
Implicancias para fisioterapeutas y kinesiólogos
Aunque la decisión de implantar un sistema de EMS no corresponde al fisioterapeuta ni al kinesiólogo, estos profesionales participan activamente en la rehabilitación previa y posterior a este tipo de intervenciones y en la evaluación funcional del dolor crónico. En ese contexto, este reporte aporta las siguientes consideraciones prácticas:
- Identificación del paciente complejo: Al evaluar a un paciente con dolor lumbar crónico refractario, es importante reconocer antecedentes neuroquirúrgicos como la presencia de una DVP, ya que pueden modificar las opciones terapéuticas disponibles y los circuitos de derivación clínica.
- Comunicación interdisciplinaria: Ante un paciente portador de DVP con dolor crónico que no responde al tratamiento conservador, conviene establecer una comunicación fluida con el equipo médico tratante antes de escalar o modificar intervenciones físicas. La presencia de una derivación activa impone precauciones específicas ante técnicas que involucran la columna vertebral o cambios de presión intracraneal.
- Seguimiento posimplantación: Una vez colocado el sistema de EMS, el fisioterapeuta o kinesiólogo que trabaje con el paciente debe conocer la presencia del dispositivo implantado. Algunas modalidades físicas y electroterapéuticas están contraindicadas o deben usarse con precaución en pacientes con sistemas de neuromodulación implantados. Conviene verificar las restricciones específicas del dispositivo con el equipo médico responsable antes de aplicar cualquier modalidad.
- Monitoreo funcional: El reporte señala que la paciente no presentó disfunción de la derivación ni compromiso neurológico. En la práctica rehabilitadora, ante cualquier signo de deterioro neurológico o cambio en el comportamiento del dolor en un paciente con DVP y EMS, se recomienda la derivación inmediata al equipo médico para descartar complicaciones.
Precauciones ante la extrapolación de resultados
Es fundamental subrayar que un reporte de caso no establece causalidad ni permite generalizar los resultados a todos los pacientes con DVP y dolor crónico. El desenlace favorable en esta paciente no garantiza que la EMS sea segura o igualmente efectiva en otros individuos con características clínicas diferentes. La complejidad de cada caso —tipo de derivación, causa de la hidrocefalia, estado de funcionamiento del sistema, localización y naturaleza del dolor— determina un análisis individualizado.
Limitaciones del estudio
Los propios autores reconocen que este reporte contribuye a una literatura aún limitada sobre el tema. Las principales limitaciones inherentes al diseño son:
- Se trata de un único caso, lo que impide extraer conclusiones sobre eficacia o seguridad poblacional.
- No se reportan datos cuantitativos sobre reducción del dolor, escalas funcionales ni duración precisa del seguimiento.
- No se describen en detalle los criterios de selección del paciente, los parámetros técnicos del procedimiento ni el protocolo de evaluación multidisciplinaria utilizado.
- La ausencia de grupo de comparación no permite determinar si el resultado habría sido diferente con otro abordaje terapéutico.
Conclusiones aplicables a la práctica
- La EMS puede ser una opción terapéutica a considerar en pacientes con DVP y dolor crónico refractario, pero su indicación requiere evaluación multidisciplinaria y planificación cuidadosa, según los autores del caso.
- Este reporte de caso no permite generalizar sus resultados: cada paciente con DVP debe ser valorado de forma individualizada por el equipo médico correspondiente.
- Los fisioterapeutas y kinesiólogos que atienden a pacientes con sistemas de neuromodulación implantados deben verificar las restricciones específicas del dispositivo antes de aplicar modalidades físicas o electroterapéuticas.
- La identificación de antecedentes neuroquirúrgicos como la presencia de una DVP es relevante en la evaluación del paciente con dolor crónico, ya que puede modificar las vías de derivación y las opciones de tratamiento disponibles.
- Ante cualquier signo de deterioro neurológico en un paciente portador de DVP y EMS, se recomienda la derivación inmediata al equipo médico para descartar complicaciones del sistema implantado.


