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VigIA Deporte

Hallazgos clínicos no asociados a fuerza o rendimiento en dolor inguinal

En adultos físicamente activos con dolor inguinal, los hallazgos positivos en las pruebas ortopédicas clásicas no se asociaron con déficits en la fuerza isométrica de cadera y rodilla ni en el rendimiento funcional. Este resultado, aunque exploratorio, interpela directamente la forma en que los profesionales interpretan los signos físicos aislados durante la evaluación del dolor inguinal relacionado con el deporte.

Qué se estudió: diseño y características de la muestra

Se trata de un estudio transversal, observacional y exploratorio con evaluación ciega de los resultados. Participaron 37 adultos físicamente activos de entre 18 y 45 años con diagnóstico clínico de dolor inguinal de al menos 6 semanas de evolución. El diseño transversal implica que se evaluó a todos los participantes en un único momento, sin seguimiento longitudinal.

Cada participante fue sometido a un protocolo estandarizado que incluyó:

  • Pruebas ortopédicas: FABER (flexión, abducción y rotación externa de cadera), FADIR (flexión, aducción y rotación interna), prueba de scour y prueba de compresión (squeeze).
  • Palpación dirigida: región de los aductores y sínfisis púbica.
  • Evaluación de fuerza isométrica: cadera y rodilla mediante dinamómetro manual (handheld dynamometer).
  • Pruebas de rendimiento funcional: versión modificada del Star Excursion Balance Test (mSEBT, test de equilibrio en estrella modificado) y el cross-over hop (salto en cruz).

Las asociaciones entre los hallazgos clínicos y las medidas de fuerza o rendimiento se analizaron mediante modelos de regresión logística binaria ajustados por edad, índice de masa corporal y talla, con corrección por tasa de descubrimientos falsos para controlar el error estadístico derivado de las comparaciones múltiples.

Qué encontraron: hallazgos positivos frecuentes, sin asociación con déficits funcionales

Los hallazgos positivos en las pruebas clínicas fueron frecuentes en esta muestra. Destacaron especialmente la palpación positiva en la región aductora izquierda, presente en el 74,3 % de las observaciones válidas, y el FABER positivo en el lado izquierdo, registrado en el 70,3 % de los participantes.

A pesar de esta elevada frecuencia de pruebas positivas, los participantes mostraron un rendimiento ampliamente simétrico entre el lado derecho e izquierdo tanto en el mSEBT como en el cross-over hop, con ratios de fuerza cercanos a 1,0. Tras el ajuste estadístico por comparaciones múltiples, no se encontró ninguna asociación significativa entre los resultados positivos en las pruebas clínicas y los déficits en el equilibrio dinámico o en la fuerza isométrica.

Qué significa para la práctica clínica: hacia una evaluación multimodal del dolor inguinal

El hallazgo positivo aislado no define el déficit funcional

Uno de los mensajes más relevantes de este estudio es que la presencia de pruebas ortopédicas positivas —FABER, FADIR, scour, squeeze o palpación sensible— no predice, en esta muestra, un peor rendimiento en tareas de equilibrio dinámico ni un mayor déficit de fuerza isométrica. Esto no significa que esas pruebas carezcan de utilidad clínica, sino que su interpretación no puede hacerse de forma aislada ni asumirse que un signo positivo equivale automáticamente a una limitación funcional medible.

En la práctica diaria, conviene evitar la tendencia a concluir que un paciente con dolor inguinal tiene un déficit funcional significativo únicamente porque responde con dolor o malestar a la palpación aductora o a una maniobra de provocación. Los datos de este estudio sugieren que esa relación directa no es necesariamente válida, al menos para las medidas de fuerza isométrica general y equilibrio dinámico evaluadas aquí.

Evaluación multimodal como eje del razonamiento clínico

Los propios autores subrayan que sus hallazgos refuerzan la necesidad de una evaluación multimodal en el dolor inguinal. Esto implica combinar al menos tres dimensiones complementarias:

  • Clasificación clínica: identificar el subtipo de dolor inguinal (relacionado con los aductores, con el psoas, con el pubis o con la ingle) según criterios establecidos, ya que el tratamiento y el pronóstico difieren entre ellos.
  • Evaluación de la fuerza excéntrica de aductores: los autores mencionan específicamente que el test de fuerza isométrica general puede no capturar déficits relevantes, y señalan la importancia de incluir pruebas de fuerza excéntrica de los aductores, que tienen mayor sensibilidad para detectar limitaciones funcionales en esta población.
  • Evaluaciones funcionales específicas del deporte: el mSEBT y el cross-over hop son pruebas generales de rendimiento. En deportistas con demandas específicas —cambios de dirección, sprints, patadas, saltos laterales— puede ser necesario incorporar tests más contextualizados para guiar tanto el tratamiento como las decisiones de retorno al deporte.

Implicancias para la evaluación del retorno al deporte

La decisión de autorizar el retorno al deporte en un adulto activo con dolor inguinal no debería basarse únicamente en la resolución de los signos positivos en las pruebas ortopédicas. Si un jugador de fútbol, por ejemplo, ya no refiere dolor a la palpación aductora pero todavía no ha recuperado la fuerza excéntrica de los aductores ni su rendimiento en tareas específicas, el riesgo de recidiva permanece. La ausencia de asociación reportada en este estudio apoya este razonamiento: la normalización del signo clínico no garantiza la recuperación funcional.

En qué pacientes aplicar estas consideraciones

Los resultados se circunscriben a adultos físicamente activos de entre 18 y 45 años con dolor inguinal de al menos 6 semanas. No deben extrapolarse a población pediátrica, adultos mayores, personas sedentarias ni a cuadros de dolor inguinal con menos de 6 semanas de evolución. Tampoco deben generalizarse a contextos donde existan patologías estructurales graves subyacentes (fracturas de estrés, patología articular severa de cadera) que requieran un manejo diferente.

Precauciones en la interpretación

El diseño transversal del estudio permite identificar asociaciones, pero no establecer relaciones de causalidad. No es posible afirmar, a partir de estos datos, que las pruebas clínicas positivas causen o no déficits funcionales; únicamente que, en esta muestra, no se encontró asociación estadísticamente significativa entre ambos. Además, el tamaño muestral es reducido (37 participantes), lo que limita la potencia estadística y puede dificultar la detección de asociaciones de magnitud pequeña o moderada.

Limitaciones del estudio

  • El tamaño muestral es pequeño (n = 37), lo que restringe la generalización de los resultados y la potencia del análisis.
  • El diseño es transversal y exploratorio: no permite establecer causalidad ni hacer seguimiento de la evolución clínica.
  • Las medidas de fuerza fueron exclusivamente isométricas y generales; los autores reconocen que la fuerza excéntrica de aductores y las pruebas específicas del deporte pueden aportar información adicional no capturada en este estudio.
  • Los resultados se limitan al mSEBT y al cross-over hop como pruebas funcionales, que pueden no reflejar las demandas específicas de distintas modalidades deportivas.
  • Al tratarse de un estudio exploratorio, los hallazgos deben considerarse hipótesis generadoras para investigaciones futuras con mayor muestra y diseños longitudinales.

Conclusiones aplicables a la práctica

  1. Los hallazgos positivos en pruebas como FABER, FADIR, scour, squeeze y palpación aductora son frecuentes en adultos activos con dolor inguinal, pero en este estudio exploratorio no se asociaron con déficits en la fuerza isométrica ni en el rendimiento funcional general.
  2. No conviene inferir limitación funcional significativa a partir de la sola presencia de signos clínicos positivos: la evaluación debe ser multimodal.
  3. La incorporación de pruebas de fuerza excéntrica de aductores y de evaluaciones funcionales específicas del deporte es recomendable para guiar la rehabilitación y las decisiones de retorno al deporte.
  4. La normalización de los signos ortopédicos clínicos no debe usarse como único criterio de alta o de retorno a la actividad deportiva.
  5. Estos resultados son exploratorios, limitados a una muestra reducida de adultos activos de 18 a 45 años con dolor inguinal crónico, y no deben generalizarse a otras poblaciones ni interpretarse como evidencia definitiva.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Fisio One.
Publicación Original