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VigIA Deporte

Evolución del CAIT tras reconstrucción artroscópica del ligamento lateral

La función autopercibida del tobillo, medida con el Cumberland Ankle Instability Tool (CAIT), mejora de forma significativa durante el primer año tras la reconstrucción artroscópica anatómica de los ligamentos laterales del tobillo, con la mayor ganancia concentrada en los primeros seis meses posoperatorios. Estos datos aportan una referencia temporal concreta para guiar el seguimiento clínico y la toma de decisiones sobre el retorno al deporte en pacientes quirúrgicos.

Qué se estudió: población, diseño e intervención

Se trata de un estudio de cohorte retrospectivo de centro único que incluyó a 134 pacientes deportistas intervenidos mediante reconstrucción anatómica artroscópica de los ligamentos laterales del tobillo (AALR, por sus siglas en inglés) entre enero de 2019 y enero de 2023. Para ser incluidos, los pacientes debían contar con al menos 12 meses de seguimiento posoperatorio.

El instrumento de medida principal fue el CAIT, un cuestionario autoadministrado de 9 ítems que cuantifica la inestabilidad funcional percibida del tobillo, con una puntuación máxima de 30. Se consideró que el paciente alcanzaba estabilidad autopercibida cuando obtenía una puntuación ≥ 24. Las evaluaciones se realizaron en cuatro momentos: antes de la cirugía y a los 3, 6 y 12 meses posoperatorios.

El retorno al deporte (RTS) se definió como la reanudación autodeclarada de la actividad deportiva dentro de los 12 meses, independientemente del nivel alcanzado. El diseño retrospectivo y unicéntrico implica un nivel de evidencia III, lo que debe tenerse en cuenta al interpretar los resultados.

Resultados: evolución del CAIT y retorno al deporte tras la AALR

La mediana del CAIT mejoró de manera estadísticamente significativa en todos los períodos evaluados (p < 0,001 en el análisis global):

Momento de evaluación Mediana CAIT Pacientes con CAIT ≥ 24 (estabilidad percibida)
Preoperatorio 8 5/134 (3,7 %)
3 meses 23 55/134 (41,0 %)
6 meses 26 91/134 (67,9 %)
12 meses 28 96/134 (71,6 %)

La mayor ganancia funcional autopercibida se produjo antes de los 6 meses. Entre los 6 y los 12 meses, la proporción de pacientes con estabilidad percibida pasó del 67,9 % al 71,6 %, lo que sugiere una meseta relativa en la segunda mitad del primer año.

En cuanto al retorno al deporte, 112 de los 134 pacientes (83,6 %) declararon haber retomado la actividad deportiva antes de los 12 meses. Puntuaciones más altas en el CAIT a los 3, 6 y 12 meses se asociaron con la probabilidad de RTS.

En el análisis multivariable exploratorio, dos factores preoperatorios mostraron asociación con la estabilidad percibida a los 12 meses:

  • Una mayor puntuación preoperatoria en la escala ANKLE-RSI (Ankle Ligament Reconstruction–Return to Sport after Injury), que mide la preparación psicológica para el retorno al deporte, se asoció positivamente con la estabilidad autopercibida al año (OR: 1,02; IC 95 %: 1,00–1,04; p = 0,043).
  • Practicar un deporte sin pivote se asoció negativamente con la estabilidad percibida a los 12 meses en comparación con los deportes de pivote con contacto (OR: 0,27; IC 95 %: 0,09–0,75; p = 0,014).

Respecto a las complicaciones, 4 pacientes (3,0 %) requirieron extracción del botón fibular. Los propios autores subrayan que las asociaciones identificadas en el análisis multivariable son de carácter exploratorio y requieren validación prospectiva.

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El CAIT como herramienta de seguimiento funcional posoperatorio

El CAIT es un cuestionario de fácil aplicación y sin coste económico directo que puede integrarse de forma sistemática en el seguimiento posoperatorio de pacientes intervenidos por inestabilidad crónica de tobillo. Los datos de este estudio ofrecen valores de referencia temporales concretos: una mediana de 23 puntos a los 3 meses y de 28 a los 12 meses tras la AALR en una población deportista.

Estos valores pueden ser útiles para identificar, dentro del propio seguimiento, a pacientes cuya recuperación funcional autopercibida se aleja de lo esperable. Sin embargo, conviene recordar que el CAIT refleja exclusivamente la percepción subjetiva del paciente y no sustituye a la evaluación objetiva de fuerza, rango de movimiento, control neuromuscular o pruebas funcionales. Los autores lo destacan explícitamente: el CAIT puede complementar, pero no reemplazar, la exploración física y la evaluación multidimensional del retorno al deporte.

La ventana de mayor ganancia: los primeros seis meses

El hecho de que la mayor mejora funcional autopercibida ocurra antes de los 6 meses tiene implicaciones directas para la planificación de la rehabilitación. Este período debería concentrar las intervenciones más intensivas orientadas a la propiocepción, el control neuromuscular del tobillo y la progresión hacia actividades específicas del deporte. A partir del sexto mes, la evolución tiende a estabilizarse, lo que no significa que la recuperación esté completa, sino que las ganancias en la percepción subjetiva son menores.

Conviene no confundir la meseta en el CAIT con una recuperación funcional completa: el retorno al deporte a pleno rendimiento puede requerir trabajo adicional sobre aspectos que el cuestionario no captura, como la confianza en situaciones de alta demanda, la resistencia muscular o la velocidad de reacción ante perturbaciones.

Factores preoperatorios que podrían orientar el pronóstico

La asociación exploratoria entre la puntuación preoperatoria en el ANKLE-RSI y la estabilidad percibida al año sugiere que la disposición psicológica previa a la cirugía podría tener relevancia pronóstica. En la práctica, esto respalda la evaluación del estado psicológico del paciente antes de la intervención y, potencialmente, la incorporación de intervenciones orientadas a la preparación mental como parte del proceso perioperatorio, aunque esta recomendación va más allá de lo que los datos del estudio permiten afirmar con certeza.

La asociación negativa entre los deportes sin pivote y la estabilidad percibida a los 12 meses es un hallazgo llamativo que, de confirmarse prospectivamente, podría modificar las expectativas de recuperación y los objetivos terapéuticos según el tipo de deporte practicado. Por el momento, se trata de una señal que requiere cautela interpretativa.

Integración en la evaluación multidimensional del retorno al deporte

El 83,6 % de los pacientes declaró haber retomado el deporte antes de los 12 meses. Sin embargo, el RTS fue definido como la mera reanudación de la actividad, independientemente del nivel, lo que limita la interpretación clínica de este dato. En la práctica, el RTS a nivel competitivo o de alta exigencia requiere una valoración mucho más exhaustiva.

El hecho de que puntuaciones más altas en el CAIT se asocien con el RTS no implica causalidad: podría reflejar simplemente que los pacientes que se recuperan mejor también vuelven antes al deporte. Por tanto, no sería adecuado usar el CAIT como criterio único o principal para autorizar el retorno al deporte. Su uso debe enmarcarse en una batería de criterios que incluya medidas objetivas de rendimiento físico y evaluación psicológica.

Limitaciones del estudio

El diseño retrospectivo y unicéntrico limita la generalización de los resultados a otras poblaciones o contextos quirúrgicos. Al tratarse de un nivel de evidencia III, los hallazgos deben interpretarse con prudencia. No se dispone de grupo control sin cirugía ni de comparación con otras técnicas de reconstrucción ligamentaria. La definición de RTS adoptada (reanudación autodeclarada, sin distinción de nivel) es amplia y puede sobreestimar la recuperación funcional real. Los análisis multivariables son explícitamente exploratorios y no permiten establecer relaciones causales. Finalmente, la muestra se limita a pacientes deportistas, por lo que los valores de referencia del CAIT obtenidos no son directamente extrapolables a poblaciones sedentarias o con perfiles de actividad diferentes.

Conclusiones aplicables a la práctica

  • El CAIT mejora de forma significativa durante el primer año tras la AALR en pacientes deportistas, con la mayor ganancia producida antes de los 6 meses posoperatorios.
  • Los valores de referencia del CAIT (mediana de 23 a los 3 meses, 26 a los 6 meses y 28 a los 12 meses) pueden orientar el seguimiento clínico individualizado, aunque no constituyen criterios normativos validados.
  • El CAIT es una herramienta complementaria útil, pero no debe usarse de forma aislada para evaluar la recuperación ni para tomar decisiones sobre el retorno al deporte.
  • La disposición psicológica preoperatoria (medida con el ANKLE-RSI) y el tipo de deporte practicado mostraron asociaciones exploratorias con la estabilidad percibida al año; estos hallazgos requieren validación prospectiva antes de aplicarse clínicamente.
  • Dado el nivel de evidencia III y el carácter retrospectivo del estudio, sus resultados deben interpretarse como datos orientativos y no como guías definitivas de práctica clínica.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Fisio One.
Publicación Original