A pesar de que las tasas de retorno al deporte reportadas tras la reconstrucción del ligamento patelofemoral medial (RLFPM) son elevadas —entre el 85 % y el 100 %—, solo una minoría de pacientes cumple todos los criterios objetivos establecidos para el alta deportiva, y existe una variabilidad sustancial en los protocolos de evaluación utilizados. Esta inconsistencia dificulta comparar resultados entre centros y pone en cuestión la solidez de las decisiones de retorno al deporte en esta población.
Qué se estudió: reconstrucción del ligamento patelofemoral medial e índice de simetría entre miembros
Esta revisión sistemática analizó los estudios disponibles sobre el retorno al deporte (RTS, por sus siglas en inglés del inglés return to sport) tras la reconstrucción primaria del ligamento patelofemoral medial (LFPM) en pacientes con inestabilidad patelar. La búsqueda abarcó las bases de datos Scopus, PubMed, CINAHL y Embase, con publicaciones entre 2000 y 2024.
Se incluyeron estudios clínicos y observacionales que reportaran métricas objetivas de RTS, como la fuerza isocinética y pruebas funcionales de salto, junto con datos del índice de simetría entre miembros (ISM). En total, se seleccionaron seis estudios que incluyeron a 243 pacientes, con una edad media de 19,4 años y una proporción del 64 % de mujeres. Un dato relevante es que el 41 % de los pacientes había recibido procedimientos óseos concomitantes, como osteotomía de la tuberosidad tibial anterior o trocleoplastia, lo que introduce heterogeneidad en la muestra. El seguimiento para las pruebas de RTS osciló entre los 6 y los 8 meses postoperatorios.
Resultados: alta variabilidad en los criterios y baja tasa de cumplimiento objetivo
Las pruebas objetivas utilizadas para evaluar el RTS incluyeron la fuerza isocinética en cuatro estudios, pruebas de salto en tres estudios y el Y-Balance Test en dos estudios. Los valores del ISM reportados mostraron rangos amplios:
- Flexión isocinética: ISM del 83 % al 94 %
- Extensión isocinética (fuerza de cuádriceps): ISM del 70 % al 96 %
- Salto monopodal simple (single hop): ISM del 85 % al 93 %
- Salto monopodal triple (triple hop): ISM del 90 % al 97 %
El tiempo hasta el RTS varió entre 6,1 y 8,1 meses según el estudio. Si bien las tasas de retorno al deporte reportadas fueron altas (85 %–100 %), solo entre el 14 % y el 40 % de los pacientes cumplió con todos los criterios específicos de RTS cuando estos fueron definidos explícitamente. Además, la fuerza del cuádriceps frecuentemente se mantuvo por debajo del umbral del 90 % de ISM en el momento del alta deportiva. Los autores señalan que la variabilidad en los protocolos y umbrales de evaluación entre estudios contribuyó significativamente a la heterogeneidad de los resultados.
Es importante destacar que esta es una revisión sistemática de estudios de nivel de evidencia III y IV, lo que implica que las conclusiones deben interpretarse con cautela y no pueden establecerse relaciones causales definitivas.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
El problema de los criterios implícitos para el retorno al deporte
Uno de los hallazgos más relevantes para los profesionales de la rehabilitación es que la mayoría de los estudios no define criterios objetivos explícitos para autorizar el RTS tras la RLFPM. Esto refleja una realidad clínica frecuente: el retorno al deporte se decide sobre la base del tiempo transcurrido, la ausencia de dolor o la percepción clínica, sin un protocolo de evaluación funcional estandarizado. Los datos de esta revisión invitan a reflexionar sobre si el umbral de tiempo (6 a 8 meses) es, por sí solo, un criterio suficiente, especialmente cuando la fuerza del cuádriceps puede estar por debajo del 90 % de ISM al momento del alta.
Fuerza de cuádriceps: el indicador más comprometido
El rango del ISM de extensión isocinética (70 %–96 %) es notablemente amplio y sugiere que algunos pacientes regresan al deporte con déficits de fuerza del cuádriceps considerables. En rehabilitación de rodilla, el umbral del 90 % de ISM para la fuerza de cuádriceps es ampliamente utilizado como referencia mínima de seguridad funcional. El hecho de que este valor no siempre se alcance al momento del RTS en esta población —fundamentalmente jóvenes con una edad media de 19,4 años— subraya la importancia de incluir la evaluación isocinética o, al menos, pruebas funcionales de fuerza validadas como parte del protocolo de alta.
Para los kinesiólogos y fisioterapeutas que no disponen de dinamómetro isocinético, conviene considerar alternativas como las pruebas de fuerza isométrica con dinamómetro de mano (handheld dynamometry) o las pruebas de salto monopodal, que también fueron utilizadas en los estudios incluidos y mostraron ISM entre el 85 % y el 97 %.
Batería de pruebas funcionales: más que una sola prueba
Los estudios incluidos utilizaron combinaciones de pruebas que variaron entre sí: fuerza isocinética, salto simple, salto triple y Y-Balance Test. Ninguna prueba aislada captura todos los dominios relevantes —fuerza, potencia, control neuromuscular y equilibrio dinámico— necesarios para un RTS seguro. Desde la práctica clínica, se recomienda estructurar una batería multimodal que incluya al menos una medida de fuerza del cuádriceps y una o más pruebas de salto, alineadas con las demandas del deporte del paciente.
Perfil del paciente: joven, predominantemente mujer, con posibles procedimientos óseos asociados
La muestra analizada corresponde a pacientes jóvenes (media de 19,4 años), con predominio femenino (64 %) y con una proporción importante de intervenciones óseas concomitantes (41 %). Esto debe tenerse en cuenta al extrapolar las conclusiones: los tiempos de recuperación, los déficits de fuerza esperados y los criterios de RTS pueden diferir en pacientes mayores, con otras proporciones de género o sin procedimientos óseos adicionales. En presencia de osteotomía de tuberosidad tibial o trocleoplastia, la progresión de carga y los hitos funcionales habitualmente requieren ajustes específicos, aunque este artículo no profundiza en ese análisis diferenciado.
La tasa de RTS no es equivalente a un RTS seguro
Que entre el 85 % y el 100 % de los pacientes retorne al deporte no significa que ese retorno sea objetivamente seguro o completo. El dato más informativo es que solo el 14 % al 40 % de los pacientes cumplió todos los criterios de RTS cuando estos fueron definidos. Esta brecha entre la tasa de retorno reportada y el cumplimiento de criterios objetivos es clínicamente significativa y sugiere que las decisiones de alta deportiva pueden estar guiadas más por factores subjetivos o cronológicos que por la recuperación funcional demostrada.
En la práctica, esto implica que conviene establecer y documentar criterios de RTS de forma prospectiva al inicio del proceso rehabilitador, comunicarlos al paciente y al equipo de salud, y no asumir que el tiempo transcurrido equivale a la recuperación funcional.
Estandarización: una necesidad clínica y científica
La heterogeneidad en protocolos y umbrales detectada en esta revisión no es solo un problema metodológico para la investigación; también refleja la falta de consenso en la práctica clínica. Trabajar con criterios documentados y reproducibles mejora la comunicación entre profesionales, facilita el seguimiento longitudinal del paciente y contribuye a una toma de decisiones más transparente.
Limitaciones del estudio
Esta revisión sistemática incluye únicamente seis estudios con un total de 243 pacientes, lo que representa una muestra pequeña para extraer conclusiones generalizables. Los estudios son de nivel de evidencia III y IV, lo que implica ausencia de grupos control aleatorizados y mayor riesgo de sesgos. La heterogeneidad en los diseños, los protocolos de evaluación y los umbrales utilizados impidió realizar un metaanálisis cuantitativo. Además, el 41 % de los pacientes tenía procedimientos óseos concomitantes, lo que dificulta atribuir los resultados exclusivamente a la RLFPM. Finalmente, el seguimiento se limitó al período de RTS (6–8 meses), sin datos sobre resultados a largo plazo ni tasas de re-lesión.
Conclusiones aplicables a la rehabilitación
- Tras la RLFPM, conviene definir y documentar criterios objetivos de RTS desde el inicio del proceso rehabilitador, en lugar de basarse únicamente en el tiempo postoperatorio.
- El ISM de fuerza del cuádriceps frecuentemente se mantiene por debajo del 90 % al momento del RTS en esta población; su evaluación sistemática debería formar parte del protocolo de alta.
- Se recomienda utilizar una batería de pruebas funcionales multimodal (fuerza, salto, equilibrio dinámico) adaptada a las demandas del deporte del paciente.
- Las altas tasas de retorno al deporte reportadas (85 %–100 %) no deben interpretarse como indicador de recuperación funcional completa, dado que solo el 14 %–40 % de los pacientes cumplió todos los criterios objetivos cuando estos fueron definidos.
- Los resultados corresponden principalmente a pacientes jóvenes (media de 19,4 años) y con predominio femenino; la extrapolación a otras poblaciones debe hacerse con precaución.
- La evidencia disponible es de nivel III–IV y el número de estudios es reducido; se necesitan investigaciones con mayor rigor metodológico y criterios de RTS estandarizados para orientar la práctica clínica con mayor solidez.


