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VigIA Deporte

Evaluación del retorno al deporte tras la reconstrucción del LCA

Menos de la mitad de los pacientes operados de ligamento cruzado anterior cumplió los criterios objetivos de retorno al deporte a los 6,5 meses de la cirugía, incluso en condiciones altamente estandarizadas. Este hallazgo refuerza el argumento de abandonar los protocolos basados en el tiempo y priorizar la evaluación criterio-dependiente antes de autorizar la vuelta a la actividad deportiva.

Qué se estudió: diseño, población e intervenciones

Se trata de una serie consecutiva de 82 casos extraídos de una cohorte prospectiva de 104 pacientes con lesión aislada de ligamento cruzado anterior (LCA) intervenidos quirúrgicamente mediante reconstrucción de LCA (ACLR, por sus siglas en inglés) con autoinjerto de isquiotibiales entre 2015 y 2019. Todos los procedimientos fueron realizados por un único cirujano con la misma técnica, y todos los participantes siguieron el mismo protocolo de rehabilitación estandarizado en un entorno ambulatorio.

De los 104 pacientes iniciales, 82 completaron la batería de evaluación de retorno al deporte (45 hombres, 37 mujeres; edad media 34 ± 11,2 años). La evaluación se realizó en promedio a las 27,6 (± 4,2) semanas posquirúrgicas, lo que equivale aproximadamente a 6,5 meses. Los pacientes completaron una media de 30 ± 16 sesiones de entrenamiento de fuerza y funcional.

La batería de evaluación incluyó las siguientes pruebas:

  • Fuerza isocinética extensora (ISO Ext) e isquiotibiales (ISO Flex)
  • One-Leg Hop (OLH): salto unipodal para distancia
  • Side Hop (SH): salto lateral
  • Tapping Agility (TT): prueba de agilidad con tapping

El criterio de aprobación fue un Índice de Simetría de Miembros (LSI, por sus siglas en inglés) ≥ 90% para las pruebas de fuerza y salto, y un cociente isquiotibiales/cuádriceps (H/Q) ≥ 50% para ambos miembros. Se utilizó regresión logística para evaluar la influencia del tiempo posquirúrgico, la rehabilitación realizada en el mismo centro versus en centros externos, y el tipo de sesiones (activas o pasivas) sobre las tasas de aprobación, con un nivel de significación de α = 0,05.

Resultados: tasas de aprobación y factores asociados

Los resultados medios del LSI fueron de 92,8 (± 11,1%) para el OLH y de 88,8 (± 16,9%) para el SH. El H/Q medio fue de 53,9 (± 10,8%) en el miembro afectado y de 50,2 (± 6,8%) en el miembro no afectado.

Sin embargo, las tasas de aprobación individuales por prueba fueron notablemente bajas:

Prueba Tasa de aprobación (%)
One-Leg Hop (OLH) 66,7%
Side Hop (SH) 64,4%
Fuerza isocinética flexora (ISO Flex) 44,2%
Fuerza isocinética extensora (ISO Ext) 37,2%
Tapping Agility (TT) 32,4%

No se identificaron factores de influencia consistentes en el modelo de regresión logística (p > 0,05 en general). Un hallazgo particular fue que un menor número de sesiones activas de fisioterapia se asoció con tasas de aprobación más altas en el SH (OR 0,934; p = 0,041) y el OLH (OR 0,906; p = 0,034). Los autores no ofrecen una explicación causal para esta asociación, y debe interpretarse con cautela dado que es un hallazgo aislado y potencialmente confundido por otras variables.

Qué significa para la práctica clínica en rehabilitación post-ACLR

El tiempo no es suficiente criterio para autorizar el retorno al deporte

Quizás la implicancia más directa y relevante de este estudio es que incluso bajo condiciones ideales —cirujano único, técnica quirúrgica uniforme, protocolo de rehabilitación estandarizado y lesión aislada— menos de la mitad de los pacientes cumplió los criterios objetivos de retorno al deporte a los 6,5 meses. Esto ocurre en un contexto donde los protocolos basados en el tiempo suelen fijar el alta deportiva en torno a los 6 meses.

Para la práctica clínica, esto implica que no debería utilizarse el tiempo transcurrido como único criterio para autorizar el retorno al deporte. La evaluación funcional objetiva es indispensable, independientemente de cuántas semanas hayan pasado desde la cirugía.

La batería de pruebas importa: distintas capacidades, distintos déficits

Los resultados muestran una jerarquía clara en las tasas de aprobación. Las pruebas de salto unipodal y lateral tuvieron las tasas más altas (66,7% y 64,4%), mientras que la fuerza isocinética extensora y la prueba de agilidad tuvieron las más bajas (37,2% y 32,4%). Esto sugiere que utilizar solo pruebas de salto podría sobreestimar la preparación del paciente, ya que omite déficits relevantes de fuerza y agilidad.

Conviene, por tanto, incluir en la evaluación de retorno al deporte pruebas que abarquen distintas capacidades: fuerza muscular (especialmente del cuádriceps), función de salto y agilidad. Una batería multicomponente, como la utilizada en este estudio, ofrece una imagen más completa del estado funcional del paciente.

La debilidad del cuádriceps persiste y merece atención específica

La tasa de aprobación en la fuerza isocinética extensora fue de solo el 37,2%, lo que indica que el déficit de fuerza del cuádriceps es frecuente y persistente a los 6,5 meses en esta población. Dado que este déficit está asociado en la literatura con mayor riesgo de relesión, su evaluación y tratamiento deben ser prioritarios en el programa de rehabilitación.

Se recomienda incluir entrenamiento progresivo de fuerza del cuádriceps como componente central de la rehabilitación post-ACLR, con monitoreo periódico mediante pruebas isocinéticas o alternativas validadas cuando no se disponga de dinamometría isocinética.

El H/Q como marcador de equilibrio muscular

El cociente H/Q medio en el miembro afectado fue de 53,9%, apenas por encima del umbral del 50% utilizado como criterio. Esto indica que, si bien la mayoría alcanzó ese umbral, el margen es estrecho. En pacientes con autoinjerto de isquiotibiales, que pueden presentar debilidad de flexores en las fases iniciales, conviene monitorizar este cociente con atención y no asumir que se normalizará espontáneamente con el paso del tiempo.

Rehabilitación criterio-dependiente en lugar de protocolo por fechas

Los hallazgos apoyan la implementación de un modelo de rehabilitación basado en criterios de progresión —no en semanas— en el que cada fase se habilita una vez que el paciente cumple los objetivos funcionales predefinidos. Esto implica:

  • Establecer criterios claros y medibles para cada etapa de la rehabilitación (fuerza, función, agilidad).
  • Evaluar de forma periódica y objetiva, no solo al final del proceso.
  • Comunicar al paciente que “llegar a los 6 meses” no equivale automáticamente a estar listo para volver al deporte.
  • Coordinar con el equipo médico para que el alta deportiva quede supeditada al cumplimiento de los criterios, no al calendario.

Precauciones al interpretar la asociación entre sesiones activas y tasas de aprobación

El hallazgo de que menos sesiones activas de fisioterapia se asociaron con tasas más altas de aprobación en las pruebas de salto es contraintuitivo y debe interpretarse con mucha cautela. Esta es una asociación estadística en un análisis secundario, y no implica causalidad. Podría reflejar factores de confusión no controlados, como que pacientes más activos fuera de las sesiones supervisadas hayan requerido menos sesiones formales. No es una indicación para reducir la cantidad de sesiones de fisioterapia.

Limitaciones del estudio

El estudio presenta varias limitaciones que conviene tener presentes al trasladar sus resultados a la práctica:

  • Es una serie consecutiva de casos, sin grupo control ni asignación aleatoria, lo que impide establecer relaciones causales.
  • La población es relativamente pequeña (82 pacientes completaron el seguimiento), lo que limita la potencia estadística.
  • La muestra incluyó solo pacientes con lesión aislada de LCA tratados con autoinjerto de isquiotibiales por un único cirujano, lo que restringe la generalización a otros tipos de injerto, cirujanos o pacientes con lesiones combinadas.
  • La edad media elevada (34 años) puede no ser representativa de poblaciones deportivas jóvenes de alta demanda.
  • No se reportaron datos sobre el nivel deportivo previo de los pacientes ni sobre el retorno efectivo al deporte tras superar los criterios.

Conclusiones aplicables para el profesional

  1. Menos del 50% de los pacientes cumplió los criterios objetivos de retorno al deporte a los 6,5 meses post-ACLR, incluso en condiciones estandarizadas: el tiempo por sí solo no es un criterio válido para el alta deportiva.
  2. La prueba de agilidad (Tapping Agility) y la fuerza isocinética extensora tuvieron las tasas de aprobación más bajas (32,4% y 37,2%), lo que sugiere que estas capacidades requieren mayor atención en la rehabilitación.
  3. Utilizar una batería multicomponente que incluya fuerza, salto y agilidad permite identificar déficits que las pruebas de salto aisladas podrían pasar por alto.
  4. El déficit de fuerza del cuádriceps es frecuente y persistente: debe ser un objetivo terapéutico explícito y monitorizado a lo largo de todo el proceso.
  5. Los autores concluyen que estos resultados apoyan el abandono del alta deportiva basada en el tiempo y la adopción de un modelo de rehabilitación y evaluación criterio-dependiente.
  6. La asociación entre menos sesiones activas y mayores tasas de aprobación en pruebas de salto es un hallazgo aislado que no debe interpretarse como una recomendación para reducir la intensidad del tratamiento supervisado.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Fisio One.
Publicación Original