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Evaluación de la fuerza isométrica del hombro tras la reparación del pectoral mayor en una luchadora de élite

La recuperación de la producción de fuerza rápida puede rezagarse respecto a la fuerza máxima tras la reparación del tendón del pectoral mayor, incluso cuando los índices de simetría entre extremidades ya parecen normalizados. Este hallazgo, aunque proveniente de un único caso, tiene implicancias directas para el diseño de protocolos de retorno al deporte en atletas que dependen de acciones explosivas del hombro.

Rotura del pectoral mayor en una luchadora de élite: ¿qué se estudió?

Se trata de un reporte de caso único (nivel de evidencia 5), por lo que sus resultados no pueden generalizarse a otras poblaciones. La participante fue una luchadora de élite mundial de más de 20 años que sufrió la rotura del pectoral mayor derecho —cabezas esternocostal y abdominal— en su inserción humeral. La reparación quirúrgica del tendón se realizó seis días después de la lesión.

El entrenamiento de fuerza resistida se inició en la semana nueve postoperatoria, los ejercicios específicos de lucha comenzaron en la semana 14, el retorno al entrenamiento competitivo ocurrió en la semana 18 y la competición oficial se retomó en la semana 24. La evaluación de la fuerza del hombro se realizó semanalmente desde la semana 6 hasta la semana 16 postoperatoria, mediante el Athletic Shoulder (ASH) Test con una plataforma de fuerza (force plate).

Variables medidas: fuerza máxima y fuerza rápida con el ASH Test

El ASH Test evaluó la producción de fuerza isométrica máxima y rápida en tres posiciones:

  • Posición I: hombro a 180° de elevación
  • Posición Y: hombro a 135°
  • Posición T: hombro a 90°

Las variables registradas fueron:

  • NPF (Net Peak Force): fuerza isométrica máxima neta
  • NF200 (Net Force at 200 ms): fuerza neta producida en los primeros 200 milisegundos, indicador de la producción de fuerza rápida o explosiva

También se calculó el índice de simetría entre extremidades (Limb Symmetry Index, LSI) para comparar el lado operado con el contralateral, y el coeficiente de variación como medida de consistencia de las contracciones.

Resultados: la fuerza explosiva se recupera más lentamente que la fuerza máxima

El NPF mostró una mejora en el LSI en las posiciones I e Y ya hacia la semana 11 postoperatoria. Sin embargo, la recuperación del NF200 fue más lenta que la del NPF, siendo este rezago especialmente marcado en la posición Y (135°).

Un hallazgo relevante fue la caída transitoria tanto del NPF como del NF200 observada en la semana 14, coincidiendo con el inicio de los ejercicios específicos de lucha. Esta disminución fue más pronunciada en la posición Y. Adicionalmente, el coeficiente de variación del NF200 se mantuvo más elevado en el lado operado que en el contralateral a lo largo de todo el período de seguimiento, lo que sugiere una menor consistencia neuromuscular en la producción de fuerza explosiva en el brazo intervenido.

Qué significa para la práctica clínica en rehabilitación de hombro

No confundir la recuperación de la fuerza máxima con la recuperación funcional completa

Uno de los mensajes más importantes de este reporte es que la normalización del LSI de fuerza máxima no garantiza que la capacidad de producción de fuerza rápida también esté recuperada. En deportes que demandan acciones explosivas del hombro —como la lucha, el lanzamiento, el tenis o la natación—, esta distinción es clínicamente significativa. Si solo se evalúa la fuerza máxima, se podría liberar al deportista al retorno al deporte cuando aún presenta déficits en la velocidad de desarrollo de fuerza, lo que podría aumentar el riesgo de relesión o de un rendimiento subóptimo.

En términos prácticos, conviene incorporar en la evaluación del hombro tanto pruebas de fuerza isométrica máxima como pruebas de producción de fuerza rápida (como el NF200 o métricas similares de rate of force development). Si no se dispone de una plataforma de fuerza, es importante ser consciente de que las pruebas musculares convencionales pueden no capturar este componente.

La evaluación debe ser multidireccional y no limitarse a una sola posición

Los patrones de recuperación fueron dependientes del ángulo de evaluación. La posición Y (135°) resultó ser la más exigente y la que mostró mayor rezago en la recuperación del NF200 y la mayor caída ante el incremento de la carga específica de deporte. Esto refuerza la necesidad de evaluar la fuerza del hombro en múltiples planos y posiciones durante el proceso de retorno al deporte, en lugar de basar las decisiones clínicas en una única posición o movimiento.

En la práctica, al aplicar el ASH Test u otras pruebas isométricas del hombro, se recomienda incluir al menos posiciones que repliquen distintos ángulos de carga funcional. Una prueba “normal” en una posición no implica normalidad en otras.

Monitoreo neuromuscular continuo tras el inicio de la carga específica de deporte

La disminución transitoria de la fuerza en la semana 14, coincidiendo con el inicio de ejercicios específicos de lucha, subraya la importancia de mantener el monitoreo de la fuerza incluso después de haber alcanzado umbrales aparentemente satisfactorios. Este fenómeno podría relacionarse con la fatiga neuromuscular o con la adaptación al nuevo tipo de demanda mecánica, pero dado que se trata de un solo caso, no es posible establecer causalidad.

Desde el punto de vista clínico, conviene no discontinuar la evaluación objetiva de la fuerza al momento de iniciar la fase de carga específica de deporte, sino continuar con el monitoreo para detectar caídas que puedan requerir ajustes en la progresión del entrenamiento. El mayor coeficiente de variación del NF200 en el lado operado también sugiere que la consistencia de las contracciones explosivas debería ser un criterio de seguimiento, no solo el valor pico.

Criterios de retorno al deporte: más allá de los umbrales de simetría

En este caso, la decisión de retorno al deporte se basó en una combinación de criterios: respuesta al dolor, rango de movimiento del hombro, tolerancia al ejercicio general y específico, hallazgos del ASH Test y evaluación médica. Este enfoque multicriterial es consistente con las recomendaciones actuales en rehabilitación deportiva y refuerza que ningún test aislado debería ser el único determinante para la habilitación competitiva.

Para profesionales que trabajan con deportistas de combate o de alta demanda del hombro, este reporte aporta una referencia concreta de cómo estructurar un protocolo de evaluación cuantitativa semanal, con mediciones de fuerza máxima y rápida en múltiples posiciones, complementado con criterios clínicos y funcionales.

Precauciones sobre la aplicabilidad de este reporte

Es fundamental recordar que este es un reporte de un caso único: una atleta de élite mundial, en una franja etaria específica, con una lesión y cirugía muy poco frecuentes en mujeres. Los tiempos de recuperación reportados (retorno al entrenamiento competitivo a las 18 semanas, competición oficial a las 24 semanas) y los patrones de fuerza observados no deben extrapolarse a otros perfiles de pacientes, ya sea por nivel de rendimiento, edad, tipo de lesión o contexto deportivo. Toda decisión clínica debe individualizarse.

Conclusiones aplicables a la práctica clínica

  • La recuperación de la fuerza isométrica máxima (NPF) puede normalizarse antes que la fuerza explosiva (NF200), por lo que ambas variables deben evaluarse de forma independiente durante el retorno al deporte.
  • Los patrones de recuperación del hombro son dependientes del ángulo de evaluación; una evaluación multiposicional (como la que propone el ASH Test) permite detectar déficits que una prueba en posición única podría pasar por alto.
  • El inicio de la carga específica de deporte puede asociarse con una disminución transitoria de la fuerza, lo que justifica mantener el monitoreo objetivo incluso después de alcanzar los primeros umbrales de simetría.
  • El coeficiente de variación del NF200 puede ser una variable útil para detectar inconsistencias en la producción de fuerza explosiva, complementando al valor pico.
  • El retorno al deporte conviene basarse en un enfoque multicriterial que integre hallazgos de fuerza, rango de movimiento, tolerancia al dolor y evaluación médica, sin depender exclusivamente de un solo test.
  • Dado que se trata de un reporte de caso único (nivel de evidencia 5), estos resultados son orientadores pero no concluyentes; se necesitan estudios con mayor número de participantes para establecer recomendaciones generalizables.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Fisio One.
Publicación Original