La tuberculosis espinal puede imitar radiológicamente los cambios degenerativos de Modic y pasar desapercibida antes de procedimientos intervencionistas, con el riesgo de reactivarse tras una inyección epidural de corticosteroides (IEC). Este reporte de caso pone de relieve un escenario clínico infrecuente pero potencialmente grave, con implicancias directas para la evaluación previa a intervenciones en columna.
Qué se estudió: un caso de espondilitis tuberculosa enmascarada
Se trata de un reporte de caso único, por lo que sus hallazgos no pueden generalizarse a la población general ni establecer causalidad. El caso describe a una mujer de 43 años que consultó por dolor lumbar crónico con irradiación radicular. En la presentación inicial no existían síntomas constitucionales (fiebre, pérdida de peso, sudoración nocturna) y los análisis de laboratorio de base se encontraban dentro de límites normales. La resonancia magnética (RM) lumbar inicial mostró cambios degenerativos tipo Modic y compresión de raíces nerviosas, lo que llevó al diagnóstico presuntivo de radiculopatía lumbar. Se realizó una inyección transforaminal de corticosteroides epidurales como tratamiento intervencionista.
Qué encontraron: reactivación tuberculosa tres semanas después de la inyección
El dolor no cedió tras la IEC. Tres semanas después del procedimiento, una RM con contraste evidenció hallazgos compatibles con espondilodiscitis. La biopsia guiada por tomografía computarizada (TC) confirmó el diagnóstico de espondilodiscitis tuberculosa. Se inició tratamiento antituberculoso, con mejoría clínica progresiva y sin desarrollo de complicaciones mayores. Los autores señalan que la imagen inicial de RM —con cambios tipo Modic— fue indistinguible de patología degenerative común, lo que retrasó el diagnóstico de infección subyacente.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y rehabilitación
El dolor persistente tras una intervención espinal obliga a replantear el diagnóstico
La conclusión central de los autores es directa: el dolor persistente o que empeora tras una intervención espinal debe llevar a reconsiderar el diagnóstico. Para fisioterapeutas y kinesiólogos que participan en la rehabilitación de pacientes con dolor lumbar crónico —muchos de los cuales reciben IEC como parte de su manejo multidisciplinario—, este caso subraya la importancia del monitoreo clínico continuo y de mantener un alto índice de sospecha ante una evolución atípica.
Reconocimiento de señales de alarma en la evaluación kinesiológica
Aunque la paciente de este caso no presentaba síntomas constitucionales ni alteraciones de laboratorio en la evaluación inicial, la ausencia de estos hallazgos no descarta infección espinal. En la práctica clínica, conviene prestar atención a los siguientes elementos durante la evaluación funcional y el seguimiento:
- Dolor que no responde o que empeora luego de una intervención intervencionista o de un programa de fisioterapia activa.
- Historia epidemiológica relevante: antecedente de tuberculosis, contacto con casos de TB, procedencia de zonas endémicas, inmunosupresión o uso de corticosteroides sistémicos.
- Ausencia de correlación entre la imagen y la clínica: cuando los cambios de Modic u otras alteraciones degenerative no explican adecuadamente la intensidad, el carácter o la evolución del dolor.
- Síntomas constitucionales tardíos: aunque pueden estar ausentes al inicio, su aparición durante el seguimiento debe alertar al profesional.
Implicancias para la rehabilitación post-intervención
En pacientes que inician un programa de rehabilitación lumbar tras una IEC, la falta de progreso esperado no siempre refleja adherencia insuficiente o cronicidad del dolor. Este caso ilustra que una infección subyacente puede manifestarse clínicamente recién después del procedimiento. En esos contextos, el fisioterapeuta o kinesiólogo que realiza el seguimiento puede ser el primero en detectar la falta de respuesta o el deterioro, y tiene un rol clave en la comunicación oportuna con el equipo médico para la reevaluación diagnóstica.
Desde el punto de vista del tratamiento rehabilitador, conviene ser cauteloso con la progresión de la carga y la movilización en pacientes con dolor lumbar que no evoluciona favorablemente según lo esperado, especialmente si existe algún factor de riesgo para infección espinal. No se trata de suspender la rehabilitación ante cualquier falta de progreso, sino de integrar ese hallazgo en una valoración clínica más amplia.
Precauciones en contextos de derivación interdisciplinaria
El manejo del dolor lumbar crónico suele ser interdisciplinario. Este reporte refuerza la necesidad de que fisioterapeutas y kinesiólogos no limiten su rol a la ejecución del plan terapéutico, sino que participen activamente en el razonamiento clínico compartido. Ante un paciente con diagnóstico de radiculopatía o cambios de Modic que no responde al tratamiento habitual, es pertinente comunicar los hallazgos al médico tratante y solicitar una reevaluación, sin asumir que la falta de progreso se debe exclusivamente a factores mecánicos o psicosociales.
Limitaciones del estudio
Al ser un reporte de caso único, este trabajo tiene limitaciones inherentes a su diseño:
- No permite establecer una relación causal entre la inyección epidural de corticosteroides y la reactivación de la tuberculosis espinal; solo describe una asociación temporal.
- Los hallazgos no son generalizables a otras poblaciones ni permiten estimar la frecuencia de este fenómeno.
- La ausencia de síntomas constitucionales y de alteraciones de laboratorio al inicio limita la posibilidad de proponer un protocolo de cribado sistemático basado en este caso.
- No se reportan datos sobre el tiempo de evolución de la infección ni sobre si existían factores de riesgo individuales adicionales.
Conclusiones aplicables a la práctica
- La tuberculosis espinal puede presentarse con imágenes de RM similares a los cambios degenerativos de Modic, dificultando el diagnóstico diferencial antes de procedimientos intervencionistas.
- La persistencia o el empeoramiento del dolor tras una inyección epidural de corticosteroides debe llevar a reconsiderar el diagnóstico, incluso en ausencia de síntomas constitucionales o alteraciones analíticas previas.
- El fisioterapeuta o kinesiólogo que realiza el seguimiento post-intervención tiene un rol activo en la detección precoz de evoluciones atípicas y en la comunicación con el equipo médico.
- La historia epidemiológica del paciente —antecedentes de TB, procedencia, inmunosupresión— debe considerarse parte de la evaluación funcional en dolor lumbar crónico.
- Dado que este es un reporte de caso único, las implicancias clínicas deben interpretarse con cautela y no pueden extrapolarse a la población general.


