Este artículo presenta el protocolo de un ensayo clínico aleatorizado aún no completado que busca determinar si la terapia de descompresión espinal (TDE) en posición prona, sumada a los ejercicios de McKenzie, ofrece mejores resultados que los ejercicios de McKenzie solos en pacientes con radiculopatía lumbar. Dado que se trata de un protocolo de estudio, no existen resultados clínicos disponibles todavía, por lo que su valor actual radica en la transparencia metodológica y en la agenda de investigación que propone.
Qué se estudia: población, diseño e intervención en radiculopatía lumbar
El ensayo clínico aleatorizado, con cegamiento simple, se llevará a cabo en el departamento de fisioterapia de una universidad. Se planifica reclutar 44 participantes de entre 25 y 55 años con diagnóstico de radiculopatía lumbar, tanto hombres como mujeres. La asignación a los grupos se realizará mediante aleatorización simple generada por computadora.
Los participantes quedarán distribuidos en dos grupos:
- Grupo A: TDE en posición prona combinada con ejercicios de McKenzie.
- Grupo B: ejercicios de McKenzie como única intervención.
Cada sesión tendrá una duración de 20 a 30 minutos. Las mediciones se realizarán en tres momentos: al inicio (basal), a las 4 semanas (post intervención) y a las 12 semanas (seguimiento).
Variables de resultado: qué se medirá y con qué instrumentos
El protocolo contempla un conjunto amplio de desenlaces que abarca dolor, discapacidad funcional, aspectos psicológicos y satisfacción del paciente:
- Escala Visual Analógica (EVA) para la intensidad del dolor.
- Cuestionario de Discapacidad de Roland Morris (RMDQ) para evaluar la limitación funcional asociada al dolor lumbar.
- Tampa Scale of Kinesiophobia (TSK) para medir el miedo al movimiento.
- Short Form-36 (SF-36) para valorar la calidad de vida relacionada con la salud.
- Medida de satisfacción del paciente y Escala Global de Cambio (Global Rating of Change), evaluada al finalizar la intervención.
Para el análisis estadístico se aplicarán pruebas paramétricas o no paramétricas según la distribución de los datos, con ANOVA y análisis post hoc de Bonferroni para las comparaciones de seguimiento. Los resultados se reportarán con intervalos de confianza del 95% y valores de p.
Qué significa para la práctica clínica en fisioterapia y kinesiología
Aunque no hay datos de eficacia todavía, el protocolo permite anticipar varias reflexiones clínicas relevantes para quienes trabajan con pacientes que presentan radiculopatía lumbar.
La radiculopatía lumbar como desafío terapéutico multidimensional
El protocolo reconoce explícitamente que la radiculopatía lumbar afecta por igual a hombres y mujeres, y que compromete de forma significativa la funcionalidad, la capacidad de marcha y la calidad de vida. Esta caracterización justifica la inclusión de instrumentos que van más allá del dolor, como la TSK y el SF-36. En la práctica, conviene incorporar estas dimensiones —miedo al movimiento y calidad de vida— en la evaluación de rutina, ya que pueden influir en la respuesta al tratamiento y en la adherencia.
La terapia de descompresión espinal en posición prona: contexto de uso
La TDE en posición prona es una intervención conservadora que, según el planteamiento del estudio, se hipotetiza que podría potenciar los efectos de los ejercicios de McKenzie en la radiculopatía lumbar. Sin embargo, hasta que el ensayo concluya y publique sus resultados, no es posible afirmar que esta combinación sea superior a McKenzie en solitario. Los profesionales deben tener precaución al incorporar la TDE en su práctica exclusivamente sobre la base de esta propuesta, ya que la evidencia que la respalde en esta población específica aún está siendo generada.
Los ejercicios de McKenzie como comparador activo
El hecho de que McKenzie sea el grupo control activo —y no un placebo— indica que los investigadores reconocen su valor como intervención conservadora establecida en radiculopatía lumbar. Esto refuerza la vigencia de este enfoque en la práctica clínica actual mientras se aguarda evidencia comparativa de mayor solidez.
Evaluación del miedo al movimiento: una variable que no debe ignorarse
La inclusión de la TSK es clínicamente significativa. La kinesofobia —miedo al movimiento por temor a provocar daño o dolor— puede limitar la recuperación funcional incluso cuando el dolor mejora. Incorporar sistemáticamente su medición en pacientes con radiculopatía lumbar permite identificar a quienes podrían beneficiarse de estrategias de educación en neurociencia del dolor o de exposición gradual al movimiento, complementando cualquier intervención manual o de ejercicio.
La importancia del seguimiento a 12 semanas
El diseño incluye un seguimiento a las 12 semanas, lo que permitirá evaluar si los efectos de la intervención se mantienen en el tiempo. Desde la perspectiva clínica, esto es especialmente relevante en condiciones como la radiculopatía lumbar, donde la recurrencia es frecuente. Al interpretar futuros resultados de este ensayo, convendrá prestar atención no solo a las diferencias post intervención, sino también a la durabilidad de los cambios.
Precauciones antes de extrapolar resultados
La muestra planificada es de 44 participantes con edades entre 25 y 55 años, atendidos en un entorno universitario. Aun cuando el estudio se complete, sus conclusiones serán aplicables principalmente a adultos en ese rango etario con diagnóstico confirmado de radiculopatía lumbar, y no necesariamente a poblaciones más jóvenes, mayores de 55 años, o con comorbilidades no especificadas. Tampoco permitirá generalizaciones sobre otros tipos de dolor lumbar sin componente radicular.
Limitaciones del protocolo publicado
- Al ser un protocolo de estudio, no se dispone aún de datos de eficacia ni de resultados clínicos; cualquier conclusión sobre la superioridad de la intervención combinada es prematura.
- El cegamiento es simple (solo el evaluador, no los participantes ni los terapeutas), lo que puede introducir sesgos de desempeño y detección.
- La muestra reducida (44 participantes) puede limitar la potencia estadística y la posibilidad de detectar diferencias entre subgrupos.
- El estudio se desarrollará en un único centro universitario, lo que puede afectar la generalización de los resultados a otros contextos clínicos.
- No se describen con detalle los criterios de inclusión y exclusión específicos, lo que dificulta prever a qué perfiles de pacientes podrán aplicarse los hallazgos futuros.
- La conclusión de los propios autores es condicional: señalan que “si los hallazgos apoyan el enfoque combinado, este podría representar una opción conservadora superior”, reconociendo explícitamente la incertidumbre actual.
Conclusiones aplicables para la práctica clínica
- Este trabajo es un protocolo de ensayo clínico, no un estudio con resultados: no permite modificar aún las decisiones terapéuticas sobre el uso de la TDE en radiculopatía lumbar.
- Los ejercicios de McKenzie se consolidan como referente del grupo control activo, lo que reafirma su relevancia en el manejo conservador de la radiculopatía lumbar.
- Evaluar la kinesofobia mediante la TSK debería formar parte de la valoración inicial en pacientes con radiculopatía lumbar, dada su influencia sobre la recuperación funcional.
- Un abordaje multidimensional —que incluya dolor, discapacidad, calidad de vida y miedo al movimiento— es más informativo que la medición aislada del dolor.
- El seguimiento a 12 semanas es metodológicamente relevante; los resultados a largo plazo serán un indicador clave de la utilidad clínica real de cualquier intervención en esta condición.
- Conviene esperar la publicación de los resultados definitivos del ensayo antes de incorporar la TDE en prono como estándar complementario al protocolo de McKenzie en esta población.


