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Análisis comparativo de fusiones intersomáticas en espondilolistesis lumbar con estenosis

En pacientes con espondilolistesis lumbar de grado I-II combinada con estenosis del canal lumbar, las tres técnicas de fusión intersomática estudiadas —UBE-PLIF, PE-TLIF y OLIF— demostraron una seguridad y eficacia comparables, aunque la UBE-PLIF se asoció con menor pérdida de sangre y algunas ventajas clínicas modestas en el seguimiento tardío. Estos resultados son relevantes para los profesionales de la rehabilitación que trabajan con pacientes posquirúrgicos de columna lumbar, ya que el tipo de abordaje quirúrgico puede condicionar la evolución funcional y el plan de recuperación.

Población estudiada, diseño y técnicas quirúrgicas comparadas

Se trata de un estudio retrospectivo que incluyó pacientes con espondilolistesis lumbar (LS, del inglés lumbar spondylolisthesis) de grado I-II combinada con estenosis del canal lumbar (LSS, del inglés lumbar spinal stenosis), reclutados entre julio de 2019 y mayo de 2022. Los participantes fueron asignados a uno de tres grupos según la técnica quirúrgica recibida:

  • UBE-PLIF: fusión intersomática lumbar posterior mediante endoscopia biportal uniportal (unilateral biportal endoscopic posterior lumbar interbody fusion).
  • PE-TLIF: fusión intersomática lumbar transforaminal mediante endoscopia percutánea (percutaneous endoscopic transforaminal lumbar interbody fusion).
  • OLIF: fusión intersomática lumbar oblicua (oblique lumbar interbody fusion).

El seguimiento fue de 36 meses. Las variables clínicas se evaluaron de forma preoperatoria y a los 1, 6, 12, 24 y 36 meses posoperatorios mediante la Escala Visual Analógica (EVA) para dolor lumbar (EVA-espalda) y dolor en pierna (EVA-pierna), el Índice de Discapacidad de Oswestry (ODI, del inglés Oswestry Disability Index) y la puntuación de la Asociación Japonesa de Ortopedia (JOA, del inglés Japanese Orthopaedic Association). Las variables radiográficas incluyeron la altura del disco intervertebral (IDH, del inglés intervertebral disc height), el porcentaje de deslizamiento, el ángulo de lordosis lumbar y la tasa de fusión.

Resultados quirúrgicos, clínicos y radiográficos a 36 meses

Características intraoperatorias

La UBE-PLIF se destacó por presentar menor tiempo operatorio, menor pérdida de sangre y menor volumen de drenaje en comparación con las otras dos técnicas (p < 0,05). El grupo OLIF fue el que registró mayor longitud de incisión, mayor pérdida de sangre y mayor volumen de drenaje. La PE-TLIF y la OLIF requirieron tiempos operatorios más prolongados que la UBE-PLIF.

Desenlaces clínicos

A los 36 meses de seguimiento, el grupo UBE-PLIF mostró puntuaciones de EVA-pierna significativamente mejores a los 24 y 36 meses, así como puntuaciones de ODI y JOA superiores a los 36 meses en comparación con los otros dos grupos (p < 0,05). No se especificaron diferencias significativas en los desenlaces clínicos en los tiempos de seguimiento más tempranos entre los grupos.

Desenlaces radiográficos

Entre los parámetros radiográficos, solo se encontraron diferencias significativas en la tasa de fusión intersomática a los 6 meses y en la altura del disco intervertebral a los 36 meses (p < 0,05). Los demás parámetros —porcentaje de deslizamiento y ángulo de lordosis lumbar— no mostraron diferencias significativas entre los grupos en los distintos momentos de evaluación.

Complicaciones

Las tasas totales de complicaciones fueron del 13,53% en el grupo UBE-PLIF, 18,94% en el grupo PE-TLIF y 16,79% en el grupo OLIF, sin diferencias estadísticamente significativas entre ellos (p > 0,05).

Qué significa para la práctica clínica en rehabilitación y fisioterapia

Aunque este estudio es de naturaleza quirúrgica, sus hallazgos tienen implicancias directas para los profesionales de la fisioterapia y kinesiología que atienden a pacientes posoperados de columna lumbar por espondilolistesis con estenosis. Comprender las diferencias entre abordajes permite adaptar la evaluación, los objetivos y los tiempos del proceso rehabilitador.

Relevancia del tipo de abordaje para el plan de rehabilitación

La UBE-PLIF, al estar asociada con menor pérdida de sangre intraoperatoria, podría suponer un posoperatorio inicial con menor impacto sobre la capacidad funcional inmediata. Sin embargo, conviene ser cauteloso: la menor invasividad relativa no implica necesariamente una recuperación más rápida en todas las dimensiones, y las diferencias clínicas entre los grupos solo se hicieron evidentes de forma significativa a partir de los 24 meses.

Esto sugiere que, independientemente del abordaje recibido, los pacientes con LS y LSS operados requieren planes de rehabilitación a largo plazo, con evaluaciones periódicas al menos durante los primeros tres años. No se debe asumir que la mejoría clínica será equivalente entre técnicas en todos los momentos del seguimiento.

Evaluación funcional: qué escalas usar y cuándo

El estudio utilizó el ODI, la puntuación JOA y la EVA tanto para dolor lumbar como para dolor irradiado a la pierna. En la práctica clínica, se recomienda incorporar estas herramientas validadas de forma sistemática en el seguimiento posoperatorio, especialmente la EVA-pierna y el ODI, ya que fueron los indicadores donde se observaron diferencias entre técnicas en el largo plazo.

La evaluación del dolor en pierna cobra especial relevancia, dado que el grupo UBE-PLIF mostró mejores resultados en este parámetro a los 24 y 36 meses. En pacientes con síntomas radiculares persistentes, este dato puede orientar expectativas clínicas realistas y la intensidad del abordaje fisioterapéutico sobre la función neurológica periférica.

Implicancias para el seguimiento radiográfico y la progresión del ejercicio

El hecho de que la tasa de fusión intersomática mostrara diferencias entre grupos a los 6 meses —pero no en momentos posteriores— indica que la consolidación ósea puede tener ritmos distintos según la técnica. Esto es relevante para la progresión de la carga axial y los ejercicios de estabilización lumbar: en pacientes con abordajes donde la fusión temprana podría ser más lenta, conviene coordinar con el equipo quirúrgico antes de avanzar en la intensidad del ejercicio durante los primeros meses.

Asimismo, la diferencia en la altura del disco intervertebral a los 36 meses obliga a considerar que la restauración de la biomecánica segmentaria puede no ser uniforme entre técnicas, lo que puede influir en la selección y dosificación de ejercicios de movilidad, carga y control motor.

Precauciones en la generalización clínica

Es importante destacar que se trata de un diseño retrospectivo, con todas las limitaciones que eso implica en términos de sesgos de selección y confusión. La asignación del tipo de cirugía no fue aleatorizada, por lo que las diferencias entre grupos podrían estar influenciadas por características basales no controladas. Los propios autores señalan que se requieren ensayos clínicos aleatorizados multicéntricos con seguimientos más prolongados para validar estos resultados.

Además, la población estudiada corresponde específicamente a pacientes con espondilolistesis lumbar de grado I-II combinada con estenosis del canal. Los hallazgos no son extrapolables a otros grados de espondilolistesis, a otras patologías vertebrales ni a poblaciones con características clínicas distintas.

Comunicación interdisciplinaria como eje del cuidado posoperatorio

Dado que las tres técnicas mostraron tasas de complicaciones que, aunque distintas numéricamente (13,53% para UBE-PLIF, 18,94% para PE-TLIF y 16,79% para OLIF), no alcanzaron diferencias significativas, el fisioterapeuta debe estar capacitado para identificar signos de alerta posquirúrgica independientemente del abordaje utilizado. La comunicación fluida con el cirujano tratante es fundamental para ajustar el plan rehabilitador ante complicaciones o evoluciones atípicas.

Limitaciones del estudio

  • Diseño retrospectivo, sin aleatorización, lo que limita la posibilidad de establecer causalidad entre la técnica quirúrgica y los desenlaces observados.
  • No se especifica el tamaño muestral exacto por grupo en el resumen disponible.
  • El seguimiento de 36 meses, aunque considerado largo en muchos estudios de columna, puede ser insuficiente para capturar desenlaces a muy largo plazo como la durabilidad de la fusión o la aparición de complicaciones tardías.
  • Los propios autores reconocen la necesidad de ensayos clínicos aleatorizados multicéntricos para validar los resultados.
  • Al tratarse de un resumen (abstract), no es posible acceder a detalles metodológicos completos como los criterios de inclusión y exclusión, las características basales de cada grupo ni el análisis estadístico detallado.

Conclusiones aplicables para la práctica clínica

  1. Las tres técnicas de fusión intersomática (UBE-PLIF, PE-TLIF y OLIF) mostraron seguridad y eficacia comparables en pacientes con espondilolistesis lumbar grado I-II y estenosis del canal, lo que sugiere que el plan rehabilitador debe adaptarse a cada técnica sin asumir superioridad absoluta de ninguna.
  2. La UBE-PLIF se asoció con menor pérdida de sangre intraoperatoria y algunas ventajas clínicas modestas en desenlaces tardíos (EVA-pierna a 24 y 36 meses; ODI y JOA a 36 meses), pero estas diferencias emergen recién en el seguimiento a largo plazo.
  3. Se recomienda un seguimiento funcional estructurado a largo plazo, con evaluaciones mediante ODI, JOA y EVA (lumbar y radicular) al menos hasta los 36 meses posoperatorios.
  4. La progresión del ejercicio debe coordinarse con el equipo quirúrgico, considerando que la tasa de fusión intersomática puede diferir entre técnicas en los primeros 6 meses.
  5. Los resultados no son generalizables más allá de pacientes adultos con espondilolistesis lumbar de grado I-II combinada con estenosis del canal, y su validez definitiva dependerá de estudios aleatorizados multicéntricos futuros.
Interpretación elaborada con inteligencia artificial (Claude, de Anthropic) a partir de la publicación original, y revisada por el Comité Académico de Fisio One.
Publicación Original