Resumen
El dolor lumbar (lumbalgia) es una condición clínica muy prevalente en todo el mundo. Aproximadamente el 90% de los casos son de dolor lumbar inespecífico, debido a la falta de cambios anatomopatológicos como posibles causas de dolor. Un enfoque terapéutico más asertivo requiere identificar señales de alerta o amarillas y diagnosticar el patrón de dolor (dolor nociceptivo, neuropático, nociplásico o mixto). El pronóstico del dolor lumbar agudo es favorable en la mayoría de los casos y el objetivo terapéutico es prevenir la cronicidad. Para el dolor lumbar crónico, los objetivos incluyen la reducción del dolor y mejoras en la funcionalidad y la calidad de vida. En los casos agudos y crónicos, el principio de la analgesia multimodal guía el tratamiento, que combina métodos farmacológicos, no farmacológicos e intervencionistas. Los medicamentos más comunes para el dolor lumbar son los analgésicos simples, como el paracetamol, los relajantes musculares, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y los analgésicos opioides. Los opioides y los AINE deben prescribirse en la dosis más baja y durante el menor tiempo posible. Los pacientes con componentes neuropáticos pueden recibir fármacos adyuvantes. Los fitocannabinoides pueden desempeñar un papel cuando falla el tratamiento farmacológico previo. Los métodos físicos, incluida la terapia con calor, láser y ondas de choque extracorpóreas, mejoran la circulación local, producen relajación muscular y tratan el componente miofascial. Intervenciones como la acupuntura y la radiofrecuencia promueven la neuromodulación periférica y/o central. Es fundamental alinear las expectativas del paciente con los resultados de los tratamientos propuestos; para ello debemos considerar las medidas educativas, terapias conductuales y rehabilitación física.
El dolor lumbar (lumbalgia) es una condición clínica muy prevalente en todo el mundo. Alrededor del 90% de los casos se clasifican como lumbalgia inespecífica, al no existir cambios anatomopatológicos que justifiquen el dolor. Para un abordaje terapéutico más asertivo, es necesario identificar banderas rojas o amarillas, así como diagnosticar el patrón de dolor (nociceptivo, neuropático, nociplásico o mixto) de estos pacientes. En la lumbalgia aguda la evolución natural es favorable en la mayoría de los casos, y el objetivo del tratamiento es prevenir su cronicidad. En los casos de lumbalgia crónica, nuestro objetivo es reducir el dolor y mejorar la funcionalidad y la calidad de vida. Tanto en los casos agudos como en los crónicos, guiamos nuestra conducta por el principio de la analgesia multimodal, que combina medidas farmacológicas, no farmacológicas e intervencionistas contra el dolor. Entre los medicamentos más utilizados se encuentran los analgésicos simples, como el paracetamol, los relajantes musculares, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y los analgésicos opioides. Los AINE y los opioides, cuando estén indicados, deben prescribirse en la dosis más baja y durante el menor tiempo posible. Los medicamentos adyuvantes están indicados en presencia de un componente neuropático. Los fitocannabinoides son una posibilidad cuando los medicamentos anteriores fallan. Las medidas físicas, como el calor, el láser y la terapia con ondas de choque extracorpóreas, mejoran la circulación local, producen relajación muscular y tratan el componente miofascial. Intervenciones como la acupuntura y la radiofrecuencia promueven la neuromodulación periférica y/o central. Alinear las expectativas del paciente con los resultados de los tratamientos propuestos es fundamental; Para lograrlo, debemos considerar medidas educativas, terapias conductuales y rehabilitación física.
Palabras clave:
analgesia; tratamiento conservador; lumbalgia; tratamiento multimodal; dolor musculoesquelético.


